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Impuestos en Holanda [2021] – Análisis completo

Holanda es uno de los países más prósperos de Europa, y de los que cuenta con un mayor nivel de bienestar. Por lo que despierta mucho interés. En este artículo analizamos los impuestos más importantes en Holanda.

Contenido

Introducción

Holanda, también conocida como Países Bajos, es la quinta economía más grande la Unión Europea, por detrás de Alemania, Francia, Italia y España. Pero a nivel de PIB per cápita, Holanda es la más rica de las 5 potencias.

Al mismo tiempo, Holanda también cuenta con algunas de las mayores empresas de Europa, incluyendo Royal Dutch Shell, Unilever, ING, ABN AMRO o Philips. Y multitud de multinacionales tienen su sede en el país, como por ejemplo IKEA.

El país destaca por su notable libertad económica, un nivel de inglés excelente y una de las sociedades más abiertas de Europa. Todo ello hace que sea uno de los destinos europeos más interesantes para expats.

Holanda tiene el euro como divisa, por lo que analizar su sistema fiscal va a resultar muy sencillo.

No obstante, algo a tener en cuenta es el coste de la vida. Según DatosMundial.com, los precios en Holanda son un 21,1% superiores a los que encontramos en España.

Pero si nos fijamos en los salarios, veremos que éstos son un 75% más altos. Por este motivo, el nivel de vida de la población también suele ser mayor.

Impuestos sobre las rentas del trabajo

Las rentas del trabajo en Holanda deben pagar contribuciones a la seguridad social, e impuestos sobre la renta.

Seguridad Social

Como en todos los países desarrollados, las rentas del trabajo están sujetas a contribuciones al sistema de la seguridad social. En Holanda, tanto la empresa como el trabajador deben hacer pagos.

Por lo que respecta a las empresas, éstas deben aportar un 2,7% del salario bruto del trabajador en concepto de seguro de desempleo (porcentaje que aumenta al 7,7% para trabajadores temporales). Adicionalmente, deben pagar un 7,03% en concepto de seguro de invalidez, y un 0,5% para guarderías.

El tipo combinado para empresas es, por lo tanto, del 10,23% para trabajadores indefinidos, y del 15,23% para trabajadores temporales. Este porcentaje se paga sobre el salario bruto, siendo la base máxima de 58.311€. Por lo que todo lo que esté por encima de ese importe, no estará sujeto al pago de contribuciones a la seguridad social.

Como consecuencia de ello, el importe máximo que pagará la empresa en concepto de seguridad social será de 5.965€ anuales.

En cuanto a los trabajadores, éstos deberán pagar un porcentaje mayor a la seguridad social. Sin embargo, lo harán sobre una base máxima menor. Y, además, gracias a los créditos fiscales que veremos más adelante, las rentas bajas y medias acabarán pagando menos.

Así pues, los trabajadores en Holanda deben pagar el 27,65% del salario a la seguridad social. La base máxima para estos pagos es de 35.129€. Este porcentaje se desglosa entre pagos al sistema de pensiones (17,9%), seguro de vejez (9,65%) y viudedad (0,1%).

Esto significa que el importe máximo que deberá pagar un empleado a la seguridad social holandesa será de 9.713€.

Si sumamos las contribuciones tanto de empresa como de trabajador, llegamos a la cifra máxima de 15.678€ anuales.

A continuación, analizamos la otra forma en la que se gravan las rentas del trabajo en Holanda.

Impuesto sobre la renta (Cuadro 1)

Las rentas del trabajo también están sujetas a impuestos sobre la renta. En Holanda, las rentas se dividen en tres categorías:

  • Cuadro 1: rentas del trabajo
  • Cuadro 2: rentas de una empresa que controlamos
  • Cuadro 3: rentas sobre el capital y los ahorros

Los tipos impositivos para los cuadros 2 y 3 serán analizados en el siguiente apartado, cuando veamos qué fiscalidad reciben las rentas sobre el capital.

Así pues, las rentas del trabajo, además de estar sujetas a contribuciones a la seguridad social holandesa, tributan por impuestos sobre la renta en el Cuadro 1.

Los tipos impositivos aplicables a las rentas del trabajo (Cuadro 1) son los siguientes:

  • 0 a 68.508€: 37,1%
  • Más de 68.508€: 49,5%

Como podemos observar, Holanda tiene tipos nominales bastante altos para las rentas del trabajo.

A pesar de que el sistema nos pueda parecer poco progresivo, puesto que las rentas bajas ya están sujetas a tipos elevados, debemos recordar que estos tipos se aplican sobre la base imponible, que disminuye gracias a múltiples deducciones.

Por este motivo, el impuesto sobre las rentas del trabajo no se calculará sobre la totalidad de nuestro salario bruto, sino sobre la base imponible. Las principales deducciones que existen en Holanda son las siguientes:

  • Intereses hipotecarios: si tenemos una hipoteca para nuestra residencia principal, los intereses hipotecarios son deducibles. Esto funciona de forma indirecta, aplicando una deducción del 0,5% del valor del inmueble. Por lo que, para una casa de 600.000€, la deducción será de 3.000€.
  • Gastos asociados al empleo (por ejemplo, gastos en transporte público).
  • Gastos educativos y universitarios.
  • Gastos médicos propios o de familiares a cargo.
  • Pensiones de manutención por hijos y/o exparejas.
  • Contribuciones a un seguro de vida.
  • Donaciones a entidades y ONGs.
  • Algunas inversiones en capital riesgo.

Una vez hayamos tenido en cuenta todas estas deducciones, se calculará el impuesto a pagar en función de la base imponible restante. Sin embargo, el importe final a pagar se verá reducido gracias a los créditos fiscales.

Créditos fiscales

Los créditos fiscales son importes que reducen directamente lo que te tocaría pagar, tanto en impuesto sobre la renta como en seguridad social a cargo del trabajador. Por lo que, como veremos, las rentas bajas pueden acabar pagando 0€ en total.

Los créditos fiscales más importantes son el universal y el de trabajadores.

El crédito fiscal universal es aplicable para todos los que tengan ingresos, independientemente de si éstos proceden de rentas del trabajo o no. El crédito universal es de 2.837€ para aquellos con ingresos anuales menores a 21.043€.

Para aquellos cuyos ingresos sean de entre 21.043 y 68.508€ (el importe a partir del cual se aplica un tipo del 49,5%), el crédito universal será de 2.837€ menos un 5,977% de la diferencia entre nuestros ingresos y 21.043€.

Por lo que, para aquellos con ingresos superiores a 68.508€, el crédito universal será de 0€.

Por su parte, el crédito fiscal para trabajadores tiene las siguientes fórmulas, en función de la renta del empleado:

  • 0 a 10.108€: 4,581% x (Salario)
  • De 10.108 a 21.835€: 463€ + 28,771% x (Salario – 10.108€)
  • De 21.835 a 35.652€: 3.837€ + 2,663% x (Salario – 21.835€)
  • De 35.652 a 105.736€: 4.205€ – 6% x (Salario – 35.652€)
  • Más de 205.736€: el crédito es 0€

Como ves, la mayoría de rentas bajas y medias sí se beneficiarán de los créditos fiscales. No obstante, para las rentas altas, éstos dejarán de ser aplicables.

Regla del 30% para expats en Holanda

El gobierno holandés ha introducido una normativa especial para algunos expats, conocida como “regla del 30%”. El objetivo de la misma es atraer a inmigrantes altamente cualificados.

Así pues, si cumples con los criterios de la regla del 30%, tu salario bruto a la hora de calcular tu carga fiscal se reducirá en un 30%. Por lo que un 30% de tu salario (la parte que tributaría a tipos más elevados) quedaría totalmente libre de impuestos.

Para cualificar para la regla del 30%, debes haber sido contratado desde el extranjero (de hecho, debes haber vivido por lo menos a 150km de distancia de la frontera), y tu salario después de la reducción del 30% debe ser de por lo menos 38.961€ anuales. Esto se corresponde con 55.659€ antes de la reducción.

Para menores de 30 años que cuenten con formación universitaria, los requerimientos son menores. Para ellos, el salario mínimo después de la reducción debe ser de por lo menos 29.616€. Lo cual se corresponde con 42.309€ antes de la reducción.

Ten presente, sin embargo, que tan solo puedes beneficiarte de la regla del 30% durante 5 años. Después de ese periodo, el 100% de tu salario estará sujeto al pago de impuestos.

Salario neto en función del salario bruto

Para que podamos entender la carga fiscal que soportan las rentas del trabajo, lo más útil es analizar qué porcentaje se queda el estado del importe total que paga la empresa.

Así pues, aquí tendremos en cuenta tanto lo que paga la empresa de seguridad social, como lo que paga el trabajador en seguridad social e impuestos sobre la renta.

El análisis lo haremos asumiendo un trabajador soltero, con contrato indefinido, que no utiliza ninguna de las deducciones opcionales, ni tampoco se beneficia de la regla del 30% para expats.

Veamos, pues, qué carga fiscal soportan los trabajadores en función de su nivel de ingresos:

Como conclusión podemos determinar que el sistema impositivo holandés para rentas del trabajo es realmente progresivo. Las rentas bajas están gravadas con tipos cercanos al 15%. Las rentas medias entre el 30 y el 45%. Y las rentas altas con tipos cercanos al 50%.

Otra forma de analizar estos datos es ver qué porcentaje recibe el trabajador de cada euro que paga la empresa por emplearle:

Si quieres calcular cuál sería tu salario neto en Holanda, te recomiendo el siguiente enlace.

Impuestos sobre las rentas del ahorro y el capital

Las rentas del capital reciben un tratamiento fiscal distinto, en función de si son meras inversiones, o de si controlamos una empresa mediante una participación directa.

Cabe destacar que, si no tenemos ingresos por concepto de trabajo, el crédito fiscal universal se aplicará a las rentas del capital.

Dividendos, intereses, plusvalías y alquileres (Cuadro 3)

Para todas las rentas del capital, excepto aquellas percibidas de empresas que nosotros mismos controlamos, los impuestos en Holanda se calculan de forma muy distinta a cómo se hace en el resto de países. Es lo que se conoce como el Cuadro 3 del impuesto sobre la renta en Holanda.

De hecho, los impuestos sobre las rentas del capital no gravan realmente las rentas conseguidas, sino el valor total de nuestro patrimonio neto. Por lo que se asemejan mucho a un impuesto sobre el patrimonio. Esto puede ser bueno o malo.

Es bueno si nuestro patrimonio es pequeño (debido a que los tipos efectivos son menores para patrimonios más pequeños), o es grande pero relativamente rentable. Obviamente, es muy bueno si nuestro patrimonio es muy rentable.

Sin embargo, este sistema es malo si nuestro patrimonio es sustancial y poco rentable. Por lo que no es recomendable tener todo el dinero en el banco sin invertir.

Así pues, habrá que pagar impuestos sobre el capital en caso de que nuestro patrimonio, sin contar la vivienda principal y otros activos exentos, supere los 50.000€ a nivel individual, o los 100.000€ para una pareja.

Los activos exentos son arte y antigüedades, bosques, y los primeros 60.429€ (o 120.858€ para una pareja) en inversiones financieras consideradas verdes o sostenibles.

El resto de nuestro patrimonio neto, incluyendo cosas como ahorros en efectivo, acciones, bonos, oro, criptomonedas o inmuebles alquilados; menos nuestras deudas incluyendo las hipotecas, será usado para calcular cuánto debemos en impuestos sobre las rentas del ahorro.

Así pues, según nuestro patrimonio neto por encima de los importes exentos, el fisco asumirá un porcentaje ficticio de rendimiento:

  • Primeros 50.000€: 1,898%
  • Entre 50.000 y 950.000€: 4,501%
  • Lo que supere 950.000€: 5,69%

Sobre el importe resultante de beneficio ficticio, el tipo impositivo aplicable es del 31%.

Si multiplicamos el porcentaje ficticio de rendimiento por el tipo impositivo aplicable, podremos ver el impuesto sobre la renta, en función de nuestro patrimonio neto sujeto a impuestos:

  • Primeros 50.000€: 0,59%
  • Entre 50.000 y 950.000€: 1,40%
  • Lo que supere 950.000€: 1,76%

Como ves, estos porcentajes se asemejan mucho a un impuesto sobre el patrimonio, porque básicamente es lo que es. No obstante, recuerda que, una vez hemos pagado el importe correspondiente, los rendimientos reales no acarrearán impuestos adicionales.

Esta estructura es muy favorable en periodos de elevada inflación y altos retornos. Y muy mala en periodos de bajos rendimientos y deflación en el precio de los activos.

Inversiones empresariales directas (Cuadro 2)

Para las autoridades fiscales holandesas, si poseemos o controlamos por lo menos un 5% de una empresa, se considera que tenemos más que un simple interés económico en la misma.

En tal caso, los ingresos que percibamos de la misma serán clasificados en el Cuadro 2 del impuesto sobre la renta holandés. Aquí encontraríamos tanto los dividendos percibidos, como las ganancias del capital que hayamos experimentado de vender parte de nuestras acciones.

Estos ingresos estarán sujetos a un tipo fijo del 25%.

IVA

El IVA en Holanda grava el consumo de bienes y servicios. Hay que destacar que tiene una estructura muy simple.

El tipo general del IVA en Holanda es del 21% y se aplica a todos los bienes y servicios que no están sujetos a uno de los dos tipos reducidos.

Para multitud de productos se utiliza un tipo reducido del 9%. En esta categoría encontraríamos cosas como la comida, restaurantes, bares, ropa, calzado, suministro de agua, medicamentos, transporte nacional, prensa y libros, cultura y entretenimiento, eventos deportivos y peluquerías.

Como ves, prácticamente todos los bienes y servicios considerados esenciales, están sujetos a un tipo reducido.

Adicionalmente, para el transporte internacional, incluyendo los billetes de avión, se utilizará un tipo del 0%.

Impuesto de Sociedades

Los beneficios empresariales en Holanda se gravan con el impuesto de sociedades. El tipo impositivo del mismo depende del nivel de beneficios conseguido.

Los primeros 245.000€ en beneficios, que es lo que puede conseguir una pequeña empresa, se gravan al 15%. Todo lo que supere esa cifra se gravará al tipo general.

El tipo general del impuesto de sociedades en Holanda es del 25%. Este porcentaje es bastante similar al que encontramos en muchos países de Europa Occidental. Sin embargo, es menor que el que vemos en los dos grandes países de la zona euro, Alemania y Francia.

Impuestos sobre la compra de una vivienda

La compra de un inmueble en Holanda, independientemente de si se trata de un piso o una casa, suele acarrear el pago de impuestos. Éstos son similares al impuesto de transmisiones patrimoniales que se paga en España, pero son menores.

En general, la compra de una vivienda conlleva el pago del impuesto sobre transferencias inmobiliarias, del 2% del precio de compra.

Cabe remarcar que hay una excepción. Aquellos compradores de entre 18 y 35 años que adquieran un inmueble de como máximo 400.000€ no deberán pagar este impuesto.

Situación de las finanzas públicas de Holanda

El último apartado que analizaremos es el de la sostenibilidad de las finanzas públicas del país. A fin de cuentas, para asegurarnos de que los impuestos en Holanda no van a subir en un futuro próximo, nos interesa que el país esté en una buena situación.

Para ello nos fijaremos en el nivel de endeudamiento público. Esto nos indica cuánta deuda tiene el país en la actualidad, y qué trayectoria lleva. Tanto lo uno como lo otro son tremendamente importantes.

El gráfico que vemos a continuación nos indica el nivel de deuda pública en Holanda desde el año 1980.

Como podemos apreciar, Holanda tiene mucha menos deuda que la mayoría de países de la zona euro, incluyendo Alemania. Por lo que es una de las economías más saneadas.

De hecho, los tipos de interés sobre la deuda pública holandesa suelen ser prácticamente tan bajos como los de la deuda alemana. Por lo que no existe realmente una prima de riesgo.

A nivel histórico, vemos cómo la deuda aumentó significativamente en la década de los 80, para disminuir de forma sustancial hasta el inicio de la crisis de 2008. El aumento derivado de esa crisis no duró demasiado, pues a partir de 2014 Holanda empezó a reducir su deuda.

Todo esto nos indica que los impuestos en Holanda son sostenibles y no va a hacer falta subirlos para cuadrar las cuentas públicas.

Conclusión

Como hemos podido ver, Holanda es un país con impuestos bastante altos, especialmente para aquellos que gozan de rentas altas.

No obstante, cabe destacar que la carga fiscal que soportan las rentas bajas y medias es relativamente moderada. Esto se debe a un impuesto sobre la renta aceptable, un IVA reducido en cosas esenciales y bajos impuestos a la adquisición de un inmueble.

De la misma forma, la carga fiscal que soportan las pequeñas empresas también es bastante más ligera que lo que veríamos en otros países del continente.

En este sentido, Holanda es probablemente uno de los países económicamente más liberales de la Unión Europea. Y su sistema fiscal lo demuestra. Por este motivo, Holanda solía ser el gran aliado de Reino Unido en las discusiones importantes dentro del seno de la Unión Europea.

Si te estás planteando mudarte a Holanda, o simplemente te interesa saber cómo funcionan los impuestos en otros países, espero que este artículo te haya resultado útil.

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Y si quieres leer sobre los impuestos en otro país muy interesante, te recomiendo el siguiente enlace:
Comparativa de impuestos entre España y Reino Unido

Publicado en Impuestos

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