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Rating crediticio de los bonos

El rating crediticio de los bonos es algo muy útil y sencillo de entender. Es una métrica que nos indica el nivel de riesgo crediticio que tiene ese bono. Usado con cautela, el rating nos permite entender a qué tipos de riesgo nos estamos exponiendo, y si el rendimiento potencial de ese bono es suficientemente atractivo.

Como veremos, a pesar de que siempre hablemos de riesgo crediticio, éste se puede dividir en dos. Por un lado, tenemos el riesgo obvio de sufrir un impago. Eso es, de que no nos devuelvan el dinero que nos deben, o que solo nos devuelvan una fracción. A ese riesgo se le conoce como riesgo de default o quiebra. Y es especialmente importante a la hora de analizar los bonos con más riesgo.

Por el otro lado, hay bonos bastante seguros, cuya probabilidad de impago es muy baja, pero que también están expuestos a riesgo crediticio. En ese caso, el riesgo no viene directamente de que la empresa o el país pueda quebrar a corto plazo, sino de que la calidad crediticia se deteriore.

Si las finanzas de una buena empresa empiezan a deteriorarse, es poco probable que la empresa quiebre a corto plazo. Sin embargo, la calidad crediticia del bono irá a peor. Y eso provocará que aumente su spread (prima de riesgo), con lo que el precio del bono se va a resentir, para reflejar que el riesgo ahora es más alto que antes. A ese tipo de riesgo crediticio de los bonos le podemos llamar riesgo de spread. Y va de la mano del riesgo de caída del rating crediticio de los bonos.

Quién determina los ratings crediticios

El rating crediticio de los bonos viene de las agencias de calificación crediticia, popularmente conocidas como agencias de rating. Las tres más famosas son las norteamericanas Standard & Poor’s (S&P), Moody’s y Fitch. También existen multitud de agencias más pequeñas, pero suelen tener menos seguimiento.

Estas agencias de rating se dedican a analizar las cuentas de empresas y gobiernos para determinar qué calidad crediticia tienen. Así pues, se mirarán cosas como el nivel de endeudamiento, los márgenes comerciales, el crecimiento del negocio, etc. En base a eso, estimarán el nivel de riesgo y le darán una calificación.

En cuanto a los países y gobiernos regionales, el proceso es similar. Sin embargo, los datos usados serán ligeramente distintos. Junto con el nivel de deuda, cosas como el crecimiento económico, el paro, el nivel de actividad, de inversiones o la balanza exterior son también importantes. Además, el nivel de estabilidad política también se tiene en cuenta.

Conflictos de interés

Un aspecto que no se debe ignorar a la hora de utilizar los ratings como inversores son los conflictos de interés. Existen conflictos de interés porque suelen ser las empresas y los gobiernos que emiten deuda, los que contratan los servicios de las agencias para que éstas publiquen un rating.

La razón por la que empresas y gobiernos pagan a las agencias es porque un bono con ratings crediticios es más atractivo para muchos inversores. Saber qué rating crediticio tiene el bono, hace que muchos inversores se fíen y lo compren. De hecho, muchos fondos de inversión no pueden invertir en bonos a no ser que éstos tengan un rating.

Sin embargo, debido a que los clientes de las agencias suelen ser los deudores, a veces ha habido problemas con ratings que han sido poco fiables. Eso queda retratado en la brillante película The Big Short (La Gran Apuesta), y era más común antes de la crisis de 2008. Ser consciente de estos conflictos de interés no es para desanimarte y que no uses los ratings. Los ratings suelen ser muy fiables, pero sí es importante saber que no son 100% infalibles.

Categorías existentes y riesgos

Si bien hay muchos ratings distintos, como se ve en la siguiente tabla, la gran división es entre bonos de grado de inversión (investment grade) y los bonos basura (high yield o de alto rendimiento).

Esta separación es muy importante. Los bonos de grado de inversión están sobretodo expuestos a riesgo de spread, eso es, a que el spread o prima de riesgo aumente, y los precios caigan. Por su parte, los bonos basura están más expuesto al riesgo de default o quiebra.

*https://eur-lex.europa.eu/legal-content/EN/TXT/HTML/?uri=CELEX:32016R1799&from=en#d1e32-12-1

Grado de inversión

Los bonos de grado de inversión forman la mayor parte del mercado. Muchos inversores están dispuestos a comprarlos. Como ves, a pesar de ser una categoría muy amplia y algo heterogénea, el mayor riesgo al que están expuestos es a que los spreads se incrementen y sus precios caigan. Su nivel histórico de quiebras es extremadamente bajo.

Cabe destacar la franja baja de los bonos de grado de inversión. Son los que tienen ratings BBB, sobretodo en su escalafón más bajo de BBB- (o Baa3). Debido a que los ratings se revisan continuamente, estos bonos están expuestos al riesgo de caer en la categoría de bono basura.

Eso es especialmente peligroso porque, si ocurre, muchos inversores estarán obligados por ley a venderlos, con lo que su caída puede ser muy pronunciada. Los bonos que se convierten en basura reciben el nombre de fallen angels (ángeles caídos).

Bono basura

Los bonos basura (high yield, especulativos o de alto rendimiento) son los de peor calidad crediticia. No hay nada malo en invertir en ellos, puesto que sus spreads y rendimientos potenciales también son superiores. Pero debes ser consciente de que su nivel de riesgo se asemeja más al de las acciones que al de los bonos “seguros”.

Dentro de la categoría de bonos basura, no todos son igual de arriesgados. Aquellos con ratings BB sufren relativamente pocas quiebras. Por su parte, los bonos con ratings CCC sí que pueden quebrar en cualquier momento.

Recordemos que más riesgo indica mayores retornos, y mayores pérdidas, potenciales. Por este motivo, si hay un boom en la economía, los bonos basura suelen subir mucho de precio y hay pocas quiebras, con lo que nos dan un rendimiento muy elevado. Al mismo tiempo, si se produce una recesión fuerte, las quiebras serán numerosas, los spreads subirán y sufriremos pérdidas importantes.

Independientemente de lo que elijas, te recomendaría que invirtieses a través de fondos de inversión o fondos ETF. Suelen tener mejor liquidez (puedes vender y comprar fácilmente y a bajo coste), y no requieren que estés pendiente de empresas o países específicos.

Rating crediticio y spread

Como te puedes imaginar, hay una relación clara entre el rating crediticio de los bonos y sus spreads. El rating crediticio nos indica su nivel de riesgo según la opinión de una agencia especialista en análisis de crédito. El spread nos indica el nivel de riesgo según el mercado.

Por este motivo, rating y spread son dos métricas que suelen estar correlacionadas. La siguiente tabla muestra los spreads medios para cada rating crediticio en bonos denominados en dólares.

Como ves, a medida que el rating crediticio cae, los spreads aumentan, y de forma cada vez mayor. Esto se debe a que, a medida que bajamos de calidad, la probabilidad de quiebra aumenta de forma exponencial. Y eso queda reflejado en los spreads.

Cuando el mercado (spread) y las agencias (rating crediticio) tienen opiniones distintas, lo lógico es fiarse del mercado. Hay varios motivos para ello, pero lo más habitual es que las agencias a veces son lentas en actualizar sus ratings. Por su parte, el mercado se mueve inmediatamente si salen noticias importantes. En ese sentido, podemos decir que el mercado siempre tiene razón (the market is always right).

Rating, spread y dividendos

Aunque no inviertas en bonos, seguir los ratings y spreads crediticios es muy útil. Esto resulta especialmente importante si invertimos en acciones que pagan dividendos. ¿Por qué? Pues porque muchas de esas empresas también tienen niveles significativos de deuda.

Monitorizar la calidad de la deuda de una empresa nos puede permitir saber si los dividendos que ésta paga son sostenibles o pueden estar en riesgo en el futuro. Si bien no es una medida exacta, sí que es importante para saber cómo ve el mercado de renta fija el nivel de estabilidad financiera de una empresa.

Por ejemplo, si vemos que la mayoría de nuestras empresas de dividendos forman parte de los escalafones bajos de grado de inversión (BBB), hay riesgo de que los dividendos de algunas de ellas sean recortados en el futuro. Especialmente si una empresa tiene la mala fortuna de ver su rating caer a BB (bono basura). A fin de cuentas, el pago de la deuda tiene prioridad sobre el pago de dividendos.

Si te interesa leer más sobre los spreads de los bonos, te recomiendo este artículo:
El spread de un bono (prima de riesgo)

Publicado en Bonos Invertir

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