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Qué hacer si la inflación real es superior a la oficial

El IPC en Europa y Estados Unidos lleva más de una década en niveles muy bajos. Sin embargo, muchas personas notan cómo el coste de la vida aumenta a un ritmo superior al del IPC. Aquí hablaremos de qué hacer si la inflación real es superior a la oficial.

Según los datos de Eurostat, desde 2009 los precios en la zona euro han aumentado un 14,7% en total. Eso significa que la inflación media a lo largo de estos 11 años ha sido del 1,26%. Parece poco, ¿no?

El problema es que el IPC es solamente una de las muchas maneras posibles de medir el aumento de precios. Se le da mucha relevancia al IPC porque es el indicador más usado por políticos, bancos centrales y medios de comunicación. Y, como veremos a continuación, no es casualidad que elijan al IPC y no otros indicadores.

Por qué hay diferencias

La inflación real es algo relativamente fácil de medir para una persona. Tan solo tiene que ver cómo han cambiado los precios de las cosas en las que gasta dinero: vivienda, suministros, comida, transporte público, combustible, ropa, electrónica, etc. Podríamos decir que la inflación real mide el aumento del coste de la vida para la mayoría de la población.

Por el contrario, el IPC se calcula con una metodología en concreto. El IPC sigue a una cesta de productos, que se actualiza constantemente, para medir cómo cambia el precio de los mismos. Sin embargo, se llevan a cabo varios ajustes en el proceso. Podemos decir que hay varias trampas en la forma en la que el IPC mide la inflación.

Veamos, pues, los principales aspectos que pueden hacer que el IPC se desvíe de forma considerable de la inflación real. Por si te interesa, te dejo el enlace a la metodología original.

1) Cosas que se miden

El IPC se fija en una cesta de artículos y servicios que se consideran representativos para la economía. No obstante, hay multitud de cosas que no son relevantes para la mayoría de la gente. Por ejemplo, ¿qué ocurre si el precio de la comida sube al mismo tiempo que el precio de las habitaciones de hotel cae de forma más pronunciada? ¿Podríamos afirmar que el coste de la vida está bajando?

El primer problema es precisamente que la cesta del IPC puede ser poco representativa. De hecho, a menudo se cambian unos productos por otros, con la justificación de que así se mejora la representatividad. Sin embargo, lo que suele ocurrir es que se excluye un producto cuyo precio estaba subiendo y se incluye otro cuyo precio se mantiene estable.

Por ejemplo, si nos fijamos en los costes de la vivienda, hace ya muchos años que se cambió el precio de los inmuebles por los alquileres. Debido a los bajos tipos de interés y a la expansión crediticia, el precio de los inmuebles se ha disparado a lo largo de las últimas dos décadas, y poseer una vivienda es cada vez más difícil para un porcentaje significativo de la población. Sin embargo, debido a que son los alquileres los que se usan para el IPC, el impacto de tales subidas en la inflación oficial ha sido pequeño.

2) Ponderación de las cosas que se miden

El siguiente problema es la ponderación que se da a las cosas que se miden. Un determinado producto puede ser mucho más importante para la población de lo que estima la metodología del IPC.

Por ejemplo, podemos seguir con el ejemplo de los costes de la vivienda. El alquiler, o la compra de un inmueble, suele representar un porcentaje muy significativo de los gastos mensuales de cualquier familia. Muy a menudo pueden situarse entre el 20 y el 40% del total. No obstante, los alquileres (ya que el precio de compra ya no se usa) tan solo representan el 6,5% del IPC de la zona euro.

3) Ajustes que se hacen a la subida de precios

Otro problema que tiene el IPC son los ajustes que se llevan a cabo. Es probablemente el punto más polémico. Cuando se mide el cambio de precio en los productos que forman la cesta del IPC, se llevan a cabo ajustes que hacen que el incremento de precios acabe siendo menor al real.

Uno de los mejores ejemplos es el de productos cuyas prestaciones han mejorado. Por ejemplo, no hay duda de que los coches cuentan hoy en día con muchísimas más cosas que hace 30 años. Pero también es innegable que el precio de un coche ha aumentado de forma significativa en esas tres décadas, independientemente de si hablamos de un utilitario o de un coche de lujo.

No obstante, los que calculan el IPC tratarán de calcular qué porcentaje de la subida de precio se debe a la mejora de las prestaciones. Con lo cual al final el dato nos dirá que el incremento de precio es mucho menor al real.

Pongamos un ejemplo. A lo mejor los coches han subido de precio un 4% en un año determinado. Pero las autoridades nos dicen que un 3% de ese aumento se debe a mejoras tecnológicas, con lo que el precio de los coches tan solo subirá un 1% en el IPC. Como ves, a pesar de que las mejoras tecnológicas sean beneficiosas, no es menos cierto que adquirir un vehículo ahora cuesta un 4% más que hace un año, pero eso no se verá en el IPC.

Otro ajuste importante es el que se hace cuando se aumentan impuestos y tasas. A pesar de que una subida del IVA del 16% al 21%, como ocurrió en España a lo largo de la última década, tiene un impacto muy significativo en los precios de consumo y en los márgenes de las empresas, los ajustes que se llevan a cabo hacen que ese impacto se vea minimizado.

Por qué interesa que el IPC sea bajo

Hasta ahora hemos visto varios aspectos que hacen que el IPC sea poco útil a la hora de medir el coste de la vida para la mayoría de la población. Lo que no hemos analizado es por qué las autoridades podrían estar interesadas en que el IPC sea cuanto más bajo mejor. Hay dos motivos principales para ello.

En primer lugar, porque muchos de los gastos que tienen los gobiernos van ligados a la inflación. Cosas como los salarios de los funcionarios, las pensiones, las prestaciones sociales y un largo etcétera varían, directa o indirectamente, en función de la inflación. Un IPC más bajo le permite al gobierno tener que pagar menos a esa gente. Al mismo tiempo, los ingresos fiscales dependen de la inflación real que hay en toda la economía.

En segundo lugar, la inflación baja ha sido la excusa de los bancos centrales para llevar a cabo programas masivos de compra de deuda soberana. El proceso es sencillo. Se dice que la inflación es baja y que, para combatirla, se llevarán a cabo estímulos monetarios.

Sin embargo, esos estímulos son para comprar deuda de los gobiernos, de forma que éstos se puedan endeudar sin tener que pagar intereses. Esto se traduce en que los ahorradores dejan de recibir intereses, mientras que los políticos se pueden endeudar tanto como quieran porque el banco central garantiza que no habrá que pagar intereses. Se trata, pues, de un impuesto al ahorro. Y tal impuesto no sería justificable si la inflación fuera superior a lo que indica el IPC.

Cómo protegerse

Bien, la cuestión es qué hacer si la inflación real es superior a la oficial. Lo más importante es ser consciente de ello. Es difícil resolver un problema cuando no sabemos que está ahí. Así que analiza los números por tu cuenta, saca tus propias conclusiones y deja de creerte todo lo que te digan los medios de comunicación.

El siguiente paso es que empieces a ahorrar e invertir. Si dependes principalmente de un salario es posible que acabes en una situación en la que tu coste de vida aumente de forma superior a tu salario. Toma medidas hoy para empezar a protegerte ante el riesgo de que eso ocurra.

Como te puedes imaginar, ahorrar es un buen paso, pero no es suficiente. Debido a la política monetaria actual (digo actual, pero es la que tenemos desde hace muchos años y la que probablemente tengamos muchísimos años más), tener todos tus ahorros en el banco es una apuesta perdedora.

Los depósitos ya no dan intereses en la zona euro, o en las demás divisas principales del mundo. Y, por si esto fuera poco, todos los bancos centrales están expandiendo la masa monetaria a un ritmo nunca visto en el pasado. Esto podría tener importantes consecuencias en el futuro, en forma de aumento de precios.

La solución es tener un fondo de emergencia en cash (que podría ser de 3, 6 o 12 meses de gastos) e invertir el resto de tus ahorros en activos que suban de precio a largo plazo, y que suban de precio en caso de que haya inflación. Hay muchas cosas en las que puedes invertir. Los activos más habituales para eso son las acciones (tanto sueltas, como en fondos), los inmuebles, el oro, las commodities e incluso Bitcoin.

Como te puedes imaginar, cada uno de estos activos tiene sus propios riesgos, por lo que es recomendable invertir de forma diversificada. Pero eso también es cuestión de gustos, preferencias y conocimientos. De ahí que mi recomendación siempre sea formarse e informarse.

Si quieres un poco de orientación sobre cómo construir una cartera de forma diversificada, te dejo el enlace a un artículo donde hablo de ello:
Cómo invertir 50.000 euros de forma brillante y sencilla

Si quieres ser más agresivo

Para aquellos que aspiran no solo a protegerse y beneficiarse de tal situación, sino que están dispuestos a asumir riesgos adicionales para maximizar sus rendimientos, hay algo más que se puede hacer.

Ya hemos visto que los tipos de interés actuales están en mínimos históricos. Y nada hace pensar que los quieran subir en el futuro. Y no porque la inflación sea baja, eso es solamente la excusa, como ya hemos visto. Sino porque los gobiernos necesitan que los tipos sigan a esos niveles para poder seguir endeudándose sin tener que pagar intereses.

Por este motivo, si eres capaz de obtener financiación barata, probablemente mediante deuda hipotecaria, puede ser una muy buena idea endeudarse para comprar bienes inmobiliarios, sobre todo si es para vivir tú mismo allí.

Insisto en que tal estrategia tiene mayor riesgo, y que debes sentirte cómodo con aquello que hagas. Pero si los bancos centrales están empecinados en que los intereses sean bajos y en erosionar el valor del euro y de otras divisas, ¿por qué no aprovecharse de la situación endeudándose uno mismo para comprar activos cuyo precio aumente con la inflación?

Y tú, ¿qué medidas tomas para asegurarte de que la inflación no deteriore tu nivel de vida, ni erosione el valor de tus ahorros?

Publicado en Finanzas personales

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