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Por qué el futuro de la banca europea es tan negativo

El futuro de la banca europea es un misterio para muchos inversores. Si nos fijamos en sus múltiplos, es uno de los sectores value por excelencia. Sin embargo, no consigue levantar cabeza desde la crisis de 2008. En este artículo analizaremos por qué el futuro de la banca europea es tan negativo.

Introducción

Habiendo sido uno de los sectores favoritos en la primera década del milenio, con beneficios espectaculares y cotizaciones al alza, la quiebra de Lehman Brothers en 2008 y la consiguiente crisis iban a cambiar las cosas drásticamente.

Fijémonos en el índice bursátil Stoxx 600 Banks Index, que sigue a los principales bancos europeos. En el año 2007, el índice estaba compuesto por 67 bancos. A julio de 2020, tan solo quedan 40 bancos en el índice.

El índice incluye bancos de todo el continente, no tan solo de la zona euro. Así pues, encontramos a bancos españoles (Santander, BBVA o Caixabank), británicos (HSBC o Barclays), alemanes (Deutsche Bank o Commerzbank), franceses, suizos, escandinavos, etc.

Alcanzó su nivel más alto el 20 de abril de 2007 en 541,27 puntos. Desde ahí ha mostrado una clara tendencia a la baja. A 23 de julio de 2020, el índice se sitúa en 97,60 puntos. Sí, el índice ha caído un 82% en estos 13 años. Si nos fijamos en los bancos de la zona euro, la caída ha sido del 87%.

El índice cotiza ahora mismo a una ratio precio valor contable de 0,48. Es decir, el mercado solamente está dispuesto a pagar 48 céntimos por cada euro de los activos de los bancos. El PER es inferior a 13. Y el rendimiento por dividendo hasta principios de 2020, antes de los recortes a causa del virus, era del 6%. Un sector value por excelencia. Muy barato.

Sin embargo, lo barato, a veces, sale caro. Veamos por qué la banca europea cotiza tan barata y, aún más importante, qué nos puede estar diciendo el mercado acerca del futuro del sector y de nuestra economía.

6 Motivos por los que el futuro de la banca europea es tan oscuro

1) Tipos de interés negativos

Los tipos de interés negativos tienen el objetivo oficial de estimular la creación de crédito y el crecimiento económico. La lógica es que, si los bancos tienen que pagar intereses por el dinero que no prestan, estarán más dispuestos a prestarlo. La inefectividad de tales políticas es tema para otro día, pero basta decir que la banca no dará créditos a personas y empresas que pueden ser insolventes.

Por lo que al final los intereses negativos se convierten en una tasa a la banca. Si bien los bancos ya no ofrecen apenas cuentas y depósitos con intereses, debemos tener en cuenta que, de hecho, sufren pérdidas cuando aceptan nuestro dinero.

Anteriormente, la banca era capaz de ofrecernos intereses a nosotros e invertir el dinero a un interés más elevado con muy poco riesgo. Hoy en día todas las inversiones de bajo riesgo tienen intereses negativos. Ahí podemos incluir tanto a depositar el dinero en el BCE, como a invertir en títulos de deuda soberana.

Además, la banca también era capaz de captar dinero en depósitos a corto plazo (por ejemplo, en cuentas a 1 año) y prestar el dinero a largo plazo a intereses superiores (por ejemplo, en créditos hipotecarios). De esta forma, la banca era capaz de beneficiarse del hecho que los intereses a largo plazo suelen ser superiores a los intereses a corto plazo.

Sin embargo, la actual política de tipos de interés ha hecho que los intereses a largo plazo sean prácticamente igual de bajos que los intereses a corto plazo.

Así pues, la banca ya no es capaz de generar beneficios gracias a captar dinero en depósitos e invertirlo o prestarlo a largo plazo. Todo lo contrario, la banca se ve penalizada, teniendo que pagar intereses negativos al BCE o comprando deuda soberana con rendimientos negativos.

2) Sociedad envejecida

¿Cómo genera un banco la mayoría de sus beneficios? Dando crédito. Y para dar crédito hace falta gente que quiera pedir dinero prestado. La mayoría de demanda de crédito viene de la gente que tiene entre 30 y 45 años de edad. Son los que están en edad de comprar una primera, o una segunda vivienda, un coche, tener hijos, hacer reformas, etc.

Sin embargo, la sociedad está envejeciendo a marchas forzadas. El grupo de gente en esa franja de edad es hoy en día menos numeroso del que había hace 20 años. Y se espera que sea aún menos numeroso en el futuro. Esto hace que haya menor demanda de crédito y, por lo tanto, menores oportunidades de ganar dinero.

3) Altos niveles de deuda en la economía

Las economías europeas están profundamente endeudadas. Si sumamos las deudas de los gobiernos, las familias y las empresas, nos situamos a niveles cercanos al 300% del PIB en la mayoría de países. Y esa tendencia ha estado al alza desde los años 80, apoyada por tipos de interés cada vez más bajos.

Una de las consecuencias de tener una sociedad con tanta deuda es que el apetito por nueva deuda es mucho menor. Empresas y familias no quieren aumentar su endeudamiento de forma perpetua. A fin de cuentas, la deuda suele tener un coste en forma de intereses y riesgo. Y este es otro motivo por el que la demanda futura de crédito se espera que sea pequeña.

4) Poca demanda solvente

Relacionado con los dos puntos anteriores, cabe destacar el hecho de que existe muy poca demanda solvente hoy en día. A una sociedad envejecida y una economía mega endeudada, se suma el hecho de que los jóvenes de hoy suelen tener menores ingresos que los que tenían sus padres.

Lo que acaba ocurriendo es que hay poca demanda solvente. El siguiente gráfico, preparado por Idealista con datos del INE, muestra el número de hipotecas concedidas en España. Como ves, los números actuales son muy inferiores a los de hace 15 años, cuando los baby boomers, que tienen actualmente 55-65 años, estaban en edad de pedir hipotecas.

falta de demanda solvente
Gráfico de Idealista.com con datos del INE

5) Competencia de las fintech

Los avances tecnológicos han permitido añadir transparencia al mercado. A lo largo de los últimos años han aparecido muchas empresas tecnológicas, algunas incluso bancos, para competir por parte del negocio que solía tener la banca tradicional. A estas empresas se las llama fintech, porque ofrecen servicios financieros en combinación con la tecnología.

Sus servicios son muy variados. Encontramos cosas simples como cuentas bancarias, cuentas multi-divisa, la posibilidad de comprar y vender divisas extranjeras a bajo coste, o incluso invertir en acciones, oro y criptodivisas, todo desde nuestro móvil. Además, al ser su nicho, estas empresas suelen desarrollar software intuitivo y fácil de usar. Sus clientes están encantados.

La consecuencia para la banca es que pierden dinero que anteriormente conseguían a base de cobrar comisiones o hacer de intermediarios. A fin de cuentas, ¿por qué ir al banco a recoger divisa extranjera y pagar una comisión alta, si lo podemos hacer desde nuestro móvil y a muy bajo coste?

6) Regulación

Por último, hay que mencionar los niveles de regulación cada vez mayores a los que está sometida la banca. Las nuevas regulaciones tienen como objetivo asegurar que la banca está suficientemente capitalizada y que se ofrezcan mayores garantías para los clientes.

No obstante, si nos limitamos a ser meros observadores, no podemos negar el efecto negativo que tales regulaciones tienen para los bancos. Por un lado, tener mayores niveles de capital hace que ese capital se pueda invertir de forma menos rentable. Por el otro lado, cumplir con algunas de estas regulaciones incrementa los gastos.

El resultado al final es que el negocio bancario es menos rentable. Esto hace que la banca se haga más débil. Resulta cuanto menos curioso exigir a la banca capitalizarse para aguantar crisis futuras, y al mismo tiempo poner los tipos de interés en negativo para que sufra.

Conclusión

Como ves, hay pocas razones para ser optimistas sobre el futuro de la banca. El mercado es a menudo irracional. Pero, a largo plazo, las cosas suelen ser muy racionales y tener una lógica. La cotización de la banca europea desde hace más de una década es prueba de ello.

Como inversores, es importante que seamos consciente de las señales que nos da el mercado. Los bancos pueden parecer baratos. Incluso puede parecernos que ofrecen niveles de rentabilidad por dividendos muy atractivos. Pero suele haber una justificación para que una empresa, o todo un sector, cotice tan barato.

Qué significa eso para la economía

Finalmente podemos preguntarnos cómo afectará el futuro de la banca europea a la economía. El papel de la banca puede ser muy positivo para la economía. Si bien destinar crédito a la compra de activos no produce crecimiento, la banca también puede estar ahí para financiar proyectos de inversión que crearán empleo y crecimiento económico en el futuro.

Un sector bancario débil y mucho más pequeño (piensa en el número de bancos y cajas que existían hace 15 años) es menos capaz de canalizar crédito a empresas que puedan expandir sus actividades económicas. Y las consecuencias de tal efecto traerán consigo el estancamiento de la economía europea y del nivel de vida de sus ciudadanos.

Si te ha gustado este artículo, te dejo el enlace a otro donde hablo sobre los ganadores y perdedores de los intereses negativos:
Intereses negativos: quién gana y quién pierde

Publicado en Economía

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