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Para quién es buena la Inflación

La inflación genera ganadores y perdedores. Es un tema muy polémico, del que se conoce poco y se informa muy mal. Pero, a continuación, veremos para quién es buena la inflación y por qué.

Contenido

Introducción

El tema de la inflación es peliagudo, puesto que hay mucho desconocimiento sobre el mismo. De hecho, se quiere que así sea. Nos han acostumbrado, por así decirlo, a que los precios suban de forma constante. Pero nunca nos hemos planteado por qué.

En primer lugar, hay que dejar claro que el nivel de precios en un país viene determinado por la cantidad de bienes y servicios que se producen y la cantidad de dinero existente.

Realmente es así de simple. Si hay más dinero, los precios tienden a subir. Si hay menos dinero, los precios tienden a bajar. Y, de la misma forma, si hay más bienes y servicios, los precios tienden a bajar. Y si hay menos bienes y servicios, los precios suben.

Es muy importante entender esto. Y contradice mucho de lo que nos cuentan los medios de comunicación. Especialmente cuando nos dicen que hay inflación debido al elevado crecimiento económico. Eso es una contradicción en sí misma.

Si hay crecimiento económico, hay más bienes y servicios. ¿Cómo pueden subir los precios en tal situación? ¡Pues porque la cantidad de dinero ha aumentado todavía más!

Por lo que los precios no suben debido al crecimiento. De hecho, el crecimiento sirve para moderar la subida de precios. ¡Sin crecimiento económico, los precios serían mucho más altos!

En segundo lugar, la riqueza no viene determinada por la cantidad de dinero que uno tiene. El dinero en sí mismo no tiene ningún valor si no hay nada que comprar con él. El dinero es solo una unidad de medida.

Si tu patrimonio aumenta un 5% al mismo tiempo que el coste de la vida sube un 10%, no eres más rico. De hecho, eres más pobre. De la misma forma, subir el salario mínimo al mismo tiempo que suben los precios puede llevarnos a que el salario mínimo acabe siendo inferior…si lo medimos en términos de riqueza y no de dinero.

Cuando hay inflación y suben los precios, el dinero pasa a valer menos. De la misma forma, los salarios y los ahorros de la gente también pasan a valer menos. Y las deudas también se devalúan: es más fácil devolver una deuda con dinero que ha perdido valor.

De la misma forma, los activos, sean inmuebles, acciones, oro u otra cosa, tienden a subir de precio. Pero eso no significa que pasen a valer más. A menudo, de hecho, pasan a valer menos, porque ese precio más alto ahora nos permite comprar menos cosas que antes.

Veamos, a continuación, para quién es realmente buena la inflación. Hay pocos ganadores, pero los hay. Y el mayor ganador de todos es el que analizamos primero:

Gobiernos

Los mayores beneficiados de la inflación son los gobiernos. También son quienes la causan, directa o indirectamente. Y por mucho que los políticos se rasguen las vestiduras delante de las cámaras, es normal que quieran inflación: para ellos es algo absolutamente fantástico.

La inflación es buena para los gobiernos por dos motivos distintos: la deuda y los ingresos tributarios.

Ya hemos comentado que, cuando hay inflación, el valor del dinero cae. Y con él también lo hace el valor de las deudas. Por lo que, para aquellos que tengan muchas deudas, la inflación es una forma de reducir esa carga sin tener que devolver nada de deuda.

Si tuviéramos que encontrar los agentes más endeudados de la historia de la humanidad concluiríamos que son la mayoría de gobiernos occidentales en la actualidad. Son el ejemplo de cómo no se debe gestionar el dinero.

Sus deudas son tan gigantescas que son absolutamente impagables. Por lo que su única esperanza es imprimir dinero, causar inflación y que, en términos de riqueza, esas deudas se devalúen.

Al mismo tiempo, los gobiernos son grandes beneficiarios de la inflación porque con ella crecen sus ingresos fiscales.

Piénsalo: cada vez que compramos algo, pagamos IVA. Si los precios suben, pagamos más IVA. Si nos suben el salario para compensar la subida de precios, pagaremos más de IRPF. Y si el precio de nuestras inversiones sube, aunque su valor real haya disminuido, tendremos que pagar impuestos. Lo mires como lo mires, el gobierno siempre gana.

Así que la próxima vez que veas a un político mostrándose preocupado por la inflación, e incluso señalando a “culpables”, recuerda que para ellos la inflación representa mayores ingresos y quitarse de encima parte de la deuda sin tener que pagarla.

Personas con deuda y buena situación financiera

Un colectivo de individuos para los que la inflación sí puede ser buena son el de aquellos que tienen buena situación económica y deuda. Obviamente, si tienen deuda y al mismo tiempo una buena situación, es que esa deuda ha ido destinada a la financiación de un activo real, y no al consumo.

Hablamos básicamente de aquellos que se han comprado un inmueble y tienen una hipoteca. Debido a las políticas monetarias de los bancos centrales, los intereses hipotecarios suelen ser irrisorios. Por lo que comprar una vivienda es a menudo mucho más barato que alquilar.

Como escribí en su día, vivimos en un apartheid de tipos de interés. De forma resumida, hay quienes consiguen financiación de forma muy barata (gobiernos, hipotecas y grandes empresas), mientras que otros deben pagar altos intereses (consumidores, gente sin activos y pequeñas empresas).

Así pues, esas personas con una hipoteca muy atractiva, en caso de inflación, verán cómo el valor de esa deuda cae, al mismo tiempo que el precio nominal del inmueble sube. Y su cuota hipotecaria tenderá, en la mayoría de los casos, a ser la misma, por lo que se abaratará en términos reales.

Paralelamente, esa inflación hará que los salarios nominales de esa gente y los dividendos que perciban de sus activos financieros, en caso de tenerlos, suban, haciendo esas cuotas hipotecarias más fáciles de pagar.

Por lo que recuerda lo siguiente. Si eres relativamente joven y tienes una buena posición económica, tu mejor forma de capitalizar un escenario de elevada inflación es comprando una vivienda y financiándola con una hipoteca a tipo de interés muy bajo. La comparativa sobre si debe ser a tipo fijo o variable la encontrarás aquí.

Es cierto que los precios de las viviendas son elevados. Pero si tienes dinero para la entrada y estabilidad, verás que la cuota mensual es mucho más baja que el alquiler.

Y, en caso de inflación, la cuota se mantendrá estable, mientras que el alquiler subirá. Por lo que, si tu salario también se ajusta hacia arriba, esa hipoteca será todavía más barata. Y también evitarás que el dinero que tenías ahorrado para la entrada se devalúe al mismo tiempo que los precios de las viviendas siguen subiendo.

Inversores inmobiliarios

En la sección anterior hemos hablado de aquellos con deuda buena (hipotecaria) y buena situación económica. Una categoría especial de este tipo de gente es la de los inversores inmobiliarios. Por lo que merecen mención aparte. Y realmente son los individuos, mas allá de los políticos, a quienes más favorece la inflación.

Los inversores inmobiliarios suelen financiar gran parte de sus compras con deuda hipotecaria. Los ingresos que consiguen alquilando esos pisos sirven para pagar la hipoteca y el resto de gastos asociados a la vivienda, y para generar beneficios para los propietarios en caso de que haya suficiente dinero.

Por lo que, si hay inflación, los alquileres tenderán a subir, pero la cuota hipotecaria se quedará fija. Eso significa que el margen de dinero que quedará para los propietarios tenderá a crecer.

De la misma forma, el valor de las hipotecas caerá en términos reales, al mismo tiempo que el precio nominal de la vivienda tenderá a subir. Por lo que esa subida será ganancia íntegra para el inversor inmobiliario.

Así que ya lo sabes: si crees que va a haber fuerte inflación, eres capaz de conseguir financiación hipotecaria barata y crees en los derechos de propiedad de un país, la inversión inmobiliaria es probablemente lo que te dará mejores beneficios.

Inversores en activos duros

De la misma forma, también debemos hacer mención aparte para aquellos inversores que ponen su dinero en otros activos duros. Es decir, activos duros que no sean inmuebles.

Los activos duros vienen a ser aquellos activos reales que no pueden ser fácilmente copiados ni devaluados. Piensa en oro, plata, otras commodities, inmuebles, terrenos, arte, artículos coleccionables, o incluso criptomonedas como Bitcoin. El gobierno no puede crear más cantidad, al contrario que con dinero fiduciario o títulos de deuda.

Algunos se preguntarán si las acciones son activos duros. En general no. Aunque sí que es cierto que muchas empresas poseen activos duros y podemos invertir en ellas mediante acciones. Y algunas incluso llevan a cabo actividades económicas relacionadas con esos activos duros, como las empresas mineras de oro o las petrolíferas.

Como ya hemos visto, en caso de inflación, tanto los activos duros como las acciones tienden a subir de precio. Pero eso no significa que seamos más ricos. Si el coste de la vida sube un 20%, pero nuestras inversiones tan sólo lo hacen un 10%, realmente tenemos menos capital que el que teníamos antes de la subida.

No obstante, en periodos de elevada inflación, algunos activos suelen subir más que el coste de la vida. Precisamente los activos duros. ¿Por qué? Pues porque se benefician de su condición de seguro contra la inflación, y la demanda que existe por ellos aumenta de forma muy considerable.

Por ejemplo, a lo largo de los años 70, el coste de la vida en Estados Unidos aumentó muchísimo. El periodo se conoció como estanflación. Y se dice que, en tan solo una década, el precio de los productos que consumimos a diario más que dobló.

No obstante, el precio del oro se multiplicó por más de 20. Por lo que hubiera sido una fantástica inversión. De la misma forma, el precio de las acciones subió, pero menos que la inflación. Por lo que no fueron una buena inversión.

Por lo que, si crees que hay alta inflación en el horizonte, poner tu capital en activos duros puede ser una muy buena estrategia.

Desmontando mitos sobre quién se beneficia de la inflación

Por último, me gustaría desmontar un par de mitos importantes sobre quién se beneficia de la inflación. O más bien sobre quién no lo hace.

En primer lugar, los ricos. Más allá de los tipos de inversores que acabamos de ver arriba, los ricos en general no se benefician de la inflación. Imagínate a alguien que posea cinco mansiones y dos yates, cuyo valor de mercado total es de 50 millones.

Si hay una inflación elevada y el precio de esos activos sube a 200 millones, a muchos, especialmente políticos populistas y personas económicamente ignorantes, les faltará tiempo para decir que “han ganado 150 millones y deben pagar en impuestos lo que es justo”. Sin embargo, esa persona rica sigue poseyendo exactamente lo mismo que antes. Ni más ni menos.

Cuidado porque la combinación de elevada inflación e impuestos sobre las plusvalías se puede convertir en expropiación.

Eso no significa que los ricos sufran con la inflación. Ni mucho menos. Los ricos, mientras la estabilidad social siga en pie, son simplemente inmunes a la inflación.

El otro colectivo que tampoco se beneficia son los trabajadores con salarios bajos. A pesar de que a los políticos les guste hablar de que “sus salarios suben” gracias a la inflación. Pero si suben por la inflación, realmente no están ganando más. Son igual de pobres que antes, sino más.

De hecho, los periodos de elevada inflación suelen causar estragos para las clases bajas en particular.

Más detalles sobre quién pierde con una inflación elevada, los encontraras aquí:
Para quién es mala la Inflación

Espero que este análisis sobre los grupos para los que la inflación es buena te haya resultado interesante. Por lo que te animo a que te suscribas a mi newsletter:
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Publicado en Economía

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