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Oro o Bitcoin – Comparativa

A menudo se habla de ellos como si fueran el mismo activo. Y ciertamente tienen muchas cosas en común. Aquí hacemos una comparativa detallada entre el oro y Bitcoin. También analizamos en qué deberíamos invertir.

Contenido

Introducción al Oro

Para empezar nuestra comparativa entre el oro y Bitcoin, debemos hablar de lo que es el oro.  Ya sabes que se trata de un metal bastante caro. Pero el oro es mucho más que un metal precioso. El oro no es una commodity como las otras. El oro es dinero. Dinero de verdad. Al contrario que euros, dólares o pesos, que son solamente divisas fiduciarias.

De hecho, se dice que el oro es el dinero de Dios. Lo que es importante entender es que el oro lleva siendo usado como dinero desde hace 5.000 años. Ha sido aceptado por todas las sociedades a lo largo de la historia. Y, gracias a su durabilidad, el oro usado hoy en día es el mismo que se usaba en la antigüedad. El oro es el recurso reciclable por excelencia.

Las sociedad antiguas y medievales usaban el oro como dinero porque sabían que era un activo cuyo valor no dependía de las acciones de un gobierno. Esas sociedades ya habían experimentado con las divisas fiduciarias. Desde los egipcios hasta los romanos, pasando por los griegos, todas esas civilizaciones tuvieron episodios de devaluación monetaria. Y al final la gente siempre acababa demandando lo mismo: oro.

A partir del siglo 16, se empezaron a crear bancos en Europa. Permitían a la gente depositar su oro de forma segura. Y, a cambio, recibían certificados que confirmaban la posesión de ese oro. Posteriormente, esos certificados empezaron a ser usados en transacciones comerciales, precisamente porque representaban oro. Había nacido el patrón oro.

El patrón oro es un sistema en el cual una divisa está respaldada por oro. Eso significa que hay un tipo de cambio oficial entre el oro y esa divisa. Y los tenedores de esa divisa tienen la opción de intercambiar su dinero fiduciario por oro en cualquier momento.

Hasta 1971, el sistema monetario mundial aún usaba el patrón oro. Sin embargo, eso se acabó cuando el presidente norteamericano Richard Nixon declaró el fin de la convertibilidad del dólar en oro.

El problema es que Estados Unidos llevaba muchos años imprimiendo más dólares de los que sería capaz de respaldar con oro. En la década de los 60, muchas naciones empezaron a exigir oro a cambio de dólares. Y, ante la creciente avalancha de demandas, el gobierno norteamericano tuvo que poner fin a ese sistema.

A raíz de eso, desde 1971 el valor de las divisas nacionales ya no está ligado al oro. Eso ha permitido a los gobiernos emitir mucha moneda y financiar una deuda cada vez mayor. Como no podía ser de otra forma, el valor de las divisas fiduciarias ha caído en picado, y el coste de la vida ha aumentado drásticamente.

A pesar de los cambios en el sistema monetario, el oro ha seguido siendo el activo reserva por excelencia de los bancos centrales. Ellos son los que mejor conocen la diferencia entre dinero de verdad y dinero fiduciario.

Para los inversores, el fin del patrón oro significó que el oro pasaba a ser un activo más en el que invertir. Un activo que, a pesar de ya no estar ligado a las divisas nacionales, es idóneo para protegerse de la inflación monetaria.

Y recuerda que muchas sociedades antiguas ya habían probado eso de las divisas fiduciarias. En esos casos, acumular oro era la forma que tenían los ciudadanos de ahorrar y proteger el valor de su patrimonio. Comprar oro después de 1971 pasó a ser lo mismo. Por este motivo, el oro ha sido el dinero más ampliamente aceptado por la humanidad a lo largo de la historia.

Introducción al Bitcoin

El siguiente paso en nuestra comparativa entre el oro y Bitcoin es hablar de la criptodivisa. Bitcoin es una criptodivisa (o criptomoneda) lanzada en 2009 por un creador (o grupo de creadores) con el seudónimo Satoshi Nakamoto. Sus siglas son BTC o XBT.

Se trata de una divisa totalmente electrónica, y que no responde a los intereses de ningún país. Eso significa que no tiene un banco central, ni tampoco es gestionada por nadie.

Bitcoin utiliza una tecnología innovadora conocida como blockchain (cadena de bloques), que consiste en un libro contable digital en el que se registran todas las transacciones que se hacen con Bitcoin en el mundo. Eso se hace de forma descentralizada, a través de internet.

Gracias a su encriptación, su sistema permite que todas las transacciones sean anónimas. Ningún gobierno tiene la capacidad para acceder al registro de transacciones e identificar quién ha intercambiado Bitcoin con quién. De ahí que se haya dicho a menudo que era un sistema ideal para aquellos que quisieran hacer pagos sin que las autoridades pudieran verlo.

Bitcoin contra el sistema establecido

La cantidad de Bitcoin está limitada a 21 millones por diseño. Y ése es precisamente uno de los mayores atractivos de la criptodivisa: no puede ser imprimido de ninguna forma, al contrario que las divisas nacionales.

Los creadores y defensores del Bitcoin abogan por el uso de una moneda que no esté en manos de ningún gobierno. Los gobiernos suelen abusar ese poder, creando inflación y robando de forma silenciosa poder adquisitivo de toda la población. Mediante el uso de una moneda con una cantidad fija, eso deja de ser posible.

La mayoría de partidarios del Bitcoin son también partidarios del oro, es decir, de que el dinero sea no imprimible. Creen que los gobiernos no deben tener ventaja respecto a los ciudadanos. Sin embargo, creen que el hecho de que Bitcoin funcione a través de internet le da una ventaja muy importante a la criptodivisa respecto al oro.

Mientras que el oro suele requerir de intermediarios, debido a que hoy en día a nadie le apetece llevar oro encima y hacer todas las transacciones de forma presencial, Bitcoin no. Bitcoin reside directamente en la red, por lo que no hace falta que haya ningún intermediario. Eso significa que su adopción como dinero sería mucho más sencilla.

Bitcoin ha sido uno de los activos más populares desde sus inicios. Su precio inicial en 2009 era inferior a un céntimo de dólar. En 2013, superó la barrera de los 1.000 dólares por primera vez. A finales de 2017, su precio se situó cerca de los 20.000 dólares. Y a finales de 2020, la criptodivisa vuelve a estar muy cerca de esos niveles.

Es innegable que Bitcoin ha ido ganando popularidad, a pesar de los múltiples ataques que ha recibido por parte de gobiernos y reguladores. Recientemente, incluso algunos grandes inversores han empezado a poner dinero en Bitcoin.

Las comparaciones con el oro no podían hacerse esperar. Tanto el oro como Bitcoin pueden tener la misma función. De ahí que Bitcoin, gracias a su ventaja electrónica, haya sido apodado “Oro 2.0”, “Oro electrónico” y “Oro del siglo 21”.

Cosas en común entre el Oro y Bitcoin

Parte importante de nuestra comparación entre oro y Bitcoin, es ver aquellas cosas que tienen en común, pues son muchas:

Moneda fuerte

Tradicionalmente nos hemos referido a una divisa como “moneda fuerte” cuando es capaz de mantener su valor a largo plazo. Condición necesaria para ello es llevar a cabo una política monetaria disciplinada. Y, como consecuencia de las medidas monetarias sin precedentes tomadas a lo largo de los últimos años, ninguna de las divisas fiduciarias actuales puede considerarse una moneda fuerte.

Sin embargo, tanto el oro como Bitcoin son activos que no pueden ser creados por gobiernos o bancos centrales. De esta forma, no pueden ser devaluados unilateralmente, con el solo fin de favorecer a aquellos agentes económicos a los que el gobierno quiere ayudar mediante esa devaluación.

Fuera del control de los gobiernos

Lo hemos estado comentando a lo largo de este análisis, pero merece su propia sección. Probablemente la característica más importante que el oro y Bitcoin tienen en común es que están fuera del control de los gobiernos.

Es cierto que los gobiernos pueden tratar de influir en el precio de ambos activos, o perseguir su uso. Pero son incapaces de controlarlos directamente. Y, gracias a eso, son activos mucho más justos.

Piensa en el sistema actual, basado en el dólar norteamericano. Si un país tiene deudas denominadas en divisa extranjera, va a tener que declarar una suspensión de pagos, reestructurar su deuda e implementar medidas de austeridad para equilibrar sus presupuestos. Algo que debería ser lógico cuando alguien gasta consistentemente más de lo que ingresa.

Sin embargo, si es el gobierno de Estados Unidos el que está en apuros, no ocurre lo mismo. En tal caso la Reserva Federal aparece, crea dinero de la nada y permite que el gobierno siga endeudándose. Por si esto fuera poco, posibilita que ahora pague menos intereses (o que no tenga que pagar nada de intereses), y que gaste aún más. Obviamente, el dólar está para servir a los intereses de Estados Unidos. Con lo que el sistema actual no es justo.

El Congreso de Estados Unidos, capaz de gastar sin ningún tipo de límites.

Pero incluso dentro de un país, el hecho de que la divisa esté en manos del gobierno acaba llevando a injusticias. Si un ciudadano o una empresa pequeña no pueden pagar su deuda, van sufrir consecuencias graves. No obstante, si es el gobierno, las grandes empresas o el sector financiero los que tienen problemas, el banco central aparece para bajar los tipos de interés y ofrecer facilidades.

Mediante la adopción del oro y/o Bitcoin como moneda principal, estas injusticias desaparecerían.

Cantidad limitada

Para los fans de Bitcoin, sé que tendré que hacer un matiz en este apartado.

La cantidad total de Bitcoin está limitada a 21 millones de unidades, y no puede ser incrementada. De hecho, la cantidad efectiva es inferior a esa cifra, ya que bastantes Bitcoins se han perdido a lo largo de los años, debido a que mucha gente es incapaz de acceder a su cartera digital porque perdieron la clave de acceso.

Se rumorea que unos 4 millones de Bitcoins han sido perdidos. Eso significa que, una vez todos los Bitcoins hayan sido minados (faltan unos 3 millones de Bitcoins por minar), la cantidad disponible será de 17 millones.

Por lo que respecta al oro, su cantidad también es limitada, por cuestiones físicas. El oro tiene su origen en unos meteoritos que impactaron contra nuestro planeta hace unos 4.000 millones de años. Por lo que, a no ser que nos caigan meteoritos de ese tipo otra vez, su cantidad nunca aumentará.

El matiz que hay que hacer aquí es que aún queda oro por minar. Por lo que la cantidad de oro disponible aumenta cada año. A pesar de eso, debemos ser conscientes de que la tasa anual de extracción de oro es muy estable, y se sitúa alrededor del 1,5% de todo el oro en nuestras manos. Un porcentaje muy modesto.

Para ponerlo en perspectiva, la población mundial crece por encima del 1% anual, y el PIB real del planeta sube, de media, un 3% cada año.

Por estos motivos, podemos decir que tanto el oro como Bitcoin tienen esta característica en común: su cantidad es limitada.

Diferencias entre el Oro y Bitcoin

Vayamos al que es, en mi opinión, el apartado más importante de la comparativa entre el oro y Bitcoin. Hablemos de sus diferencias.

Historia

Como hemos comentado, el oro lleva siendo usado como dinero por parte de las personas desde hace más de 5.000 años. Eso nos permite saber exactamente qué tipo de activo es, y qué podemos esperar de él. Realmente no hay mucho misterio alrededor del oro, tan solo desconocimiento.

Es imposible predecir el futuro precio del oro, pero eso no es importante realmente. El precio es tan solo un valor numérico aleatorio. Lo fundamental es el rol que juega dentro del sistema, y la capacidad para salvaguardar el valor real de nuestros ahorros.

El Imperio Romano ya usaba el oro como dinero.

Por el contrario, Bitcoin es un invento muy reciente. Es difícil saber cuál será su rol dentro de 50, 100 o 5.000 años, ya que apenas ha existido durante algo más de una década.

En este sentido, y como dice Taleb, los años que ha sido capaz de sobrevivir un invento nos dan una pista sobre cuántos años más puede sobrevivir. Esto significa que, cuantos más años sea capaz de sobrevivir, más probable es que acabe triunfando.

Lo que sabemos por ahora de Bitcoin es que su popularidad crece de forma lenta, pero imparable. Eso se traduce en cotizaciones cada vez mayores. Aunque debemos tener en cuenta otra de las cosas importantes sobre la criptodivisa: que es altamente volátil.

Aceptación

Otra diferencia importante entre Bitcoin y el oro es su grado de aceptación. Aceptación es una cosa que puede ser definida de dos formas distintas.

Por un lado, podríamos referirnos a la aceptación que tiene como medio de pago. Es decir, si, al hacer una compra del tipo que sea, tenemos la posibilidad de usar esa divisa.

En este sentido, Bitcoin tiene un grado de aceptación bajo, pero creciente, muy centrado alrededor de las compras por internet. Poco a poco Bitcoin está siendo tratado como cualquier otra divisa.

Por su parte, el oro raramente es usado directamente para hacer compras. Recordemos que incluso en un patrón oro, no es el oro lo que usamos directamente para pagar. El oro tan solo respalda el valor de la divisa.

El segundo tipo de aceptación va relacionado con querer poseer ese activo. En este sentido, el grado de aceptación del oro es muy alto. La mayoría de la gente estaría contenta con tener algo de oro. Y, a lo largo de la historia, todos los países y tipos de sociedades, han aceptado al oro como activo.

En comparación, Bitcoin tiene un público mucho más pequeño. Poca gente estaría dispuesta a poseer la criptodivisa, sino que preferiría cambiarlo rápidamente por dinero fiduciario o cualquier otro tipo de activo, en parte debido a su alta volatilidad. Pero hay que añadir que cada vez hay más gente dispuesta a tener Bitcoin.

Potencial de revalorización

Hemos llegado al punto más importante para aquellos que quieran conseguir grandes rendimientos. ¿Qué activo puede darnos ganancias mayores? Creo que nadie pondría en duda que el potencial de Bitcoin es muchísimo mayor.

El oro ya es un activo reserva por excelencia. ¿Podemos esperar buenos rendimientos del oro? Sin lugar a dudas. No olvidemos que el sistema monetario actual está en fase terminal. Las divisas fiduciarias han perdido mucha credibilidad. Y la impresión de los bancos centrales y los tipos de interés negativos siguen agravando el problema.

Esto puede hacer que el flujo de dinero hacia el oro se intensifique. Y si bien el oro es un mercado grande, no lo es tanto como la gente se piensa. La capitalización mundial del oro es de unos 10 billones de dólares. Para ponerlo en perspectiva, la capitalización bursátil mundial es de unos 100 billones. Y el mercado de bonos es aún más grande. Solo el gobierno de Estados Unidos tiene una deuda de 27 billones. Y creciendo.

Deuda del Tesoro de Estados Unidos. Datos de la Reserva Federal de St. Louis.

Como consecuencia, el oro tiene potencial para ver su precio multiplicarse. En la década de los 70, su precio se multiplicó por 24 en 9 años. Si te interesa saber qué potencial tiene el oro, echa un vistazo a este artículo:
Potencial del oro y la plata: a qué precios podrían llegar

Respecto al potencial de Bitcoin, no hay duda de que es altísimo si logra afianzarse como un activo refugio en el futuro. Mucha gente piensa que Bitcoin es caro a 20.000 dólares. Se acuerdan de cuando llegó a 1.000 en 2013.

Sin embargo, se olvidan de un detalle muy importante. A 20.000 dólares, la capitalización mundial del Bitcoin es de unos 340.000 millones de dólares, si ignoramos los 4 millones de Bitcoins que se han perdido para siempre. Como ves, si el oro es una fracción del mercado bursátil o de deuda, el Bitcoin es una fracción aún más pequeña.

Asumiendo un escenario positivo para la criptodivisa, si Bitcoin alcanzara un 50% de la capitalización del oro, cada Bitcoin cotizaría cerca de los 300.000 dólares. E igualaría la capitalización del oro en 600.000 dólares. Y eso sin contar que, en caso de que Bitcoin triunfe, probablemente sea porque las divisas pierdan toda su credibilidad, en cuyo caso el oro también subiría, retroalimentando el rally en Bitcoin.

Como ves, el potencial de Bitcoin es mucho más alto, precisamente porque aún no es un activo refugio. Su potencial viene del hecho de que puede serlo en el futuro.

¿Invertir en oro o en Bitcoin?

Eso depende de muchos factores: tus objetivos, tu apetito de riesgo, tu capacidad para absorber pérdidas y tu horizonte temporal. Pero lo que sí te diría es que probablemente lo mejor sea tener ambos activos: oro y Bitcoin.

Los dos tienen un potencial increíble en las circunstancias actuales. ¿Para qué ibas a arriesgarte a no beneficiarte de ello? Para que entiendas por qué conviene tener ambos activos, y no ir solamente a por el más seguro o solamente a por el que tiene mayor potencial, analicemos sus posibles escenarios.

El oro puede hacerlo desde muy mal hasta muy bien. Digamos que, en el peor de los escenarios, el oro puede caer un 50% e irse por debajo de los 1.000 dólares por onza. En el mejor de los escenarios, su precio se puede multiplicar por 5, o incluso por 10, hasta los 20.000 dólares. Un perfil de escenarios muy atractivo.

Por su parte, Bitcoin también puede hacerlo muy mal o muy bien. El peor escenario posible es su desaparición de facto. Digamos que podríamos llegar a perder un 95 o incluso un 100%. No es probable, pero podría ocurrir. Sin embargo, en su escenario muy optimista, el precio de Bitcoin podría multiplicarse por 20, 40 o 60. También un perfil de escenarios muy atractivo.

Como ves, nos conviene poseer ambos activos. Los dos tienen, por sí solos, una ratio increíble entre rendimiento potencial y riesgo de pérdidas. ¿Para qué íbamos a apostarlo todo al rojo, si sabemos que tanto el rojo como el negro pueden darnos muchos beneficios?

Conclusión

Para concluir esta comparativa entre oro y Bitcoin, me gustaría repetir el mensaje de que ambos activos, a pesar de que tengan muchas cosas en común, son muy distintos desde un perfil de inversión.

El oro es el activo refugio por excelencia. Debido a su potencial de ganancias ante el panorama monetario actual, tenerlo en cartera debería ser obligatorio.

Por su parte, el atractivo de Bitcoin es que no es hoy en día un activo refugio. Y que tiene potencial para serlo. Por eso es tan interesante invertir en él. Es cierto que nos exponemos a pérdidas muy fuertes si las cosas van mal. Pero también nos exponemos a ganancias increíbles si las cosas van bien.

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También te recomiendo un artículo sobre inversiones con convexidad. Creo que podrás identificar tanto al oro como al Bitcoin en él:
Inversiones con convexidad

Publicado en Bitcoin Invertir Oro

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