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Invertir en Cobre – 8 Razones y cómo llevarlo a cabo

El cobre es un metal fundamental para la economía moderna. De hecho, nuestro estilo de vida depende totalmente de él. Por lo que el interés de los inversores es muy alto. En este artículo vemos las razones por las que deberíamos considerar invertir en cobre, y cómo llevarlo a cabo.

Contenido

Introducción

El cobre es un metal industrial. En ese sentido, contrasta con el oro o el platino, que son metales preciosos. Debido a su abundancia en la Tierra, su precio unitario es muy inferior. De hecho, una tonelada de cobre cuesta menos de 10.000 dólares. Y eso que su precio está en máximos históricos.

No obstante, invertir en cobre puede ser altamente lucrativo. Nuestro estilo de vida moderno no podría existir si no tuviéramos acceso a este metal. Y proyectos tan ambiciosos como la transición al vehículo eléctrico, también necesitarán un alto suministro de cobre.

El cobre se utiliza, entre otras cosas, en la construcción, para cosas como tuberías, cableado o techos. Es un metal fundamental para la fabricación de vehículos de todo tipo, especialmente los eléctricos. También está presente en multitud de infraestructuras: trenes, aeropuertos, producción de electricidad de energías renovables. Los usos son prácticamente ilimitados.

A continuación, analizamos las razones por las que deberíamos considerar invertir en cobre.

8 Razones por las que deberíamos invertir en cobre

1) Crecimiento económico global

Las zonas del mundo que experimentan un mayor crecimiento económico son los países emergentes. En esos sitios, casi todo está por construir. Y ya sabes que una de las materias primas más usadas en la construcción es el cobre.

Por ejemplo, China lleva varias décadas siendo el mayor consumidor de cobre del mundo. Y ese tiempo ha coincidido con la transición que se ha hecho en el país asiático: de un país pobre con una sociedad mayormente agrícola, a un país moderno, bastante próspero, con un gran peso del sector industrial y grandes centros urbanos.

Si creemos que el resto de países emergentes va a seguir creciendo a lo largo de las próximas décadas, invertir en cobre debería estar en nuestra agenda. Imagínate la demanda de cobre que puede venir de la India si se lleva a cabo un crecimiento similar al de China.

Y no es solamente la India. Multitud de países en Asia y en África esperan poder desarrollar sus infraestructuras y sus ciudades en el futuro. Y todo ello hará que requieran de una cantidad ingente de cobre.

2) Crecimiento demográfico

Más allá del crecimiento económico, que esperamos que sea muy positivo en el futuro, también debemos tener en cuenta el aspecto demográfico. Los pronósticos indican que la población mundial va a continuar aumentando a lo largo de todo el siglo 21.

Y cuanto mayor sea la población, mayor necesidad tendremos de viviendas e infraestructuras. De nuevo, otro factor que será clave para aumentar la demanda de cobre en el futuro.

3) Sector inmobiliario

Incluso en los países del primer mundo, para los cuales se pronostica un menor crecimiento económico y un estancamiento demográfico, la demanda de cobre por parte del sector inmobiliario probablemente se mantendrá muy fuerte.

A medida que la sociedad adopta nuevas formas de trabajar, y en particular se extiende el trabajo desde casa, hay una menor necesidad de vivir en grandes zonas urbanas. E incluso dentro de ellas, pasa a ser menos crítico vivir en una zona céntrica.

Eso significa que mucha gente puede optar por mudarse a las afueras de las ciudades, donde serán capaces de permitirse casas más grandes. Y a raíz de eso podemos experimentar un boom en el sector de la construcción, como el que está ocurriendo en Estados Unidos.

Y recuerda que, si una parte importante de la población pasa de vivir en pisos a vivir en casas, la demanda de muchas materias primas, incluido el cobre, aumentará en el futuro.

4) Coches eléctricos

La adopción del coche eléctrico en multitud de países está influenciando de forma decisiva las decisiones de muchos inversores. A raíz de ello, la cotización de empresas como Tesla, Nikola o Nio ha llegado a dispararse de forma dramática. Y mucha gente cree que llega tarde a esa fiesta.

Sin embargo, hay otra forma de invertir en el coche eléctrico, y es hacerlo mediante el cobre. Esto se debe a que los coches eléctricos necesitan, de media, una cantidad de cobre muy superior a la de los coches con motores combustión.

Según Investor Intel, un coche híbrido consume el doble de cobre que un coche sólo con motor de combustión. Y un coche eléctrico cuatro veces más. Si tenemos en cuenta que el sector de la automación es uno de los mayores consumidores de cobre del mundo, este aumento de la demanda puede tener efectos dramáticos en el precio del metal.

Y eso sin entrar en cosas como el crecimiento del mercado automovilístico en países emergentes.

5) Producción de energías renovables

Relacionado con el punto anterior, no hay duda de que las fuentes de energía renovables son otra de las claves de la economía del futuro. La generación de energía solar o eólica es una prioridad para la mayoría de países occidentales.

Y eso va a requerir la construcción de muchas infraestructuras. Las cuales van a necesitar cantidades ingentes de materias primas, incluyendo el cobre.

Por cierto, otro metal clave para la generación de energía a partir de fuentes renovables es la plata.

6) Producción estancada

Ahora que ya hemos visto de dónde puede venir el aumento de la demanda de cobre en el futuro, también vale la pena echarle un vistazo al lado de la oferta. A fin de cuentas, recuerda que los precios se fijan en función de la oferta y la demanda.

Lo cierto es que las commodities en general fueron un sector muy castigado a lo largo de las décadas de los 80 y 90. Con precios continuamente a la baja, los inversores no querían saber nada de poner su dinero ahí. Y las consecuencias de ello siguen notándose en la actualidad.

El mercado bajista experimentado por el sector de las commodities hizo que se invirtiera muy poco dinero en la exploración y desarrollo de nuevos yacimientos. Con lo que el número de minas de cobre operativas no ha aumentado a un ritmo suficiente como para cubrir el aumento de la demanda.

Tal fenómeno empuja los precios hacia arriba. Y si bien es cierto que precios más altos tienden a atraer más capital para encontrar y desarrollas nuevas minas, cabe tener presente que se tardan muchos años hasta que una mina está completamente operativa. Por lo que no podemos esperar aumentos significativos de la producción en los próximos años.

7) Protección ante la inflación

Todas las razones por las que invertir en cobre que hemos visto hasta ahora tienen una cosa en común: indican que el precio del metal probablemente aumente a largo plazo. Y quizás de forma muy significativa.

No obstante, a la hora de poner nuestro dinero en un activo, hay que considerar más cosas. Y una de ellas es cómo se adapta ese activo a nuestro perfil de inversor. Debido a que el cobre es uno de los bienes que mueve el nivel de inflación de precios en la economía, invertir en él permite que estemos más cubiertos ante los futuros riesgos inflacionarios.

Y proteger nuestro patrimonio ante los nocivos efectos de la devaluación monetaria y la inflación es uno de los aspectos más importantes. Por lo que puede ser un activo genial para nuestra cartera.

8) Diversificación

Por último, añadir inversiones en cobre a nuestra cartera puede servir para dotar a la misma de un mayor grado de diversificación. Y eso siempre es interesante.

Recuerda que la buena diversificación es aquella que consiste en combinar distintos tipos de activos con buenas probabilidades de generar ganancias en el futuro, pero cuyos rendimientos no estén altamente correlacionados.

El resultado es que aumentamos la probabilidad de conseguir buenas rentabilidades futuras, al mismo tiempo que minimizamos el riesgo de experimentar pérdidas significativas. Y lo más importante a la hora de invertir a largo plazo es no sufrir pérdidas innecesarias.

Cómo invertir en cobre

Una vez analizadas las razones por las que deberíamos considerar invertir en cobre, veamos cómo podemos llevarlo a cabo de forma sencilla. ¡Sin tener que comprar el metal y guardarlo en nuestra casa, por supuesto!

Fondo ETF de cobre físico

La opción más obvia si creemos que el precio del cobre va a subir en el futuro, y queremos beneficiarnos directamente de ello, es comprar el metal. Sin embargo, estamos hablando de cobre, y no de un metal precioso. Por lo que la idea de comprar el metal físico no debería ser considerada.

A fin de cuentas, a finales de abril de 2021, el precio del cobre ronda los 4 dólares por libra. Esto vendrían a ser unos 7 euros por kilo. Es decir, el valor del metal es demasiado bajo como para que valga la pena comprarlo de forma física.

No obstante, es posible invertir en un fondo ETF de cobre físico. Un ejemplo sería el de WisdomTree. A cambio de una pequeña comisión anual, ellos se encargan de almacenar el cobre. Nosotros podemos comprar y vender en el mercado, como si se tratara de una acción.

Eso nos permitirá tener beneficios si el precio del metal sube. Y, al mismo tiempo, limita nuestro riesgo de pérdidas, puesto que, a diferencia de una empresa, el metal difícilmente pasará a valer 0.

Obviamente también es posible beneficiarse de subidas en el precio del cobre a través de la compra de futuros, pero ten en cuenta que los futuros son derivados financieros que acarrean un riesgo considerable.

Esto se debe a que, con una pequeña cantidad de dinero, podemos comprar una posición 20 veces mayor que nuestra inversión. Por lo que las pérdidas pueden ser sustanciales si el mercado se mueve en nuestra contra, aunque sea a corto plazo.

De ahí que, si quieres invertir en cobre, y realmente si quieres invertir en cualquier cosa, te recomendaría no experimentar con futuros. Otra cosa sería si quisieses especular, pero para ello sería necesario llevar a cabo un análisis totalmente distinto al que hacemos aquí.

Acciones de empresas mineras de cobre

La otra manera que tenemos de invertir en cobre y beneficiarnos de las subidas de precio del metal es invirtiendo en empresas mineras de cobre. Debido a que éstas se dedican a extraer y vender el metal, y sus costes de producción suelen ser mayormente fijos, un aumento del precio del cobre hace que sus beneficios aumenten de forma muy significativa.

Al mismo tiempo, una caída del precio del metal puede acarrear un desplome sustancial de los beneficios. O incluso provocar que la empresa entre en pérdidas, si el precio se sitúa por debajo del coste de extracción.

Por este motivo, invertir en empresas mineras de cobre suele acarrear más riesgo que hacerlo directamente en el metal. No obstante, esto no debe espantarte. Si crees en los fundamentales del sector, y en que hay un futuro prometedor por delante, las fluctuaciones que puede haber a corto o medio plazo no deberían intimidarnos.

Los mayores productores de cobre del mundo suelen ser empresas que extraen todo tipo de recursos naturales, por lo que su exposición al cobre es limitada. En esta categoría encontraríamos a empresas como BHP Group, Glencore, Rio Tonto o Barrick Gold.

Pero cabe destacar que también hay empresas que se dedican de forma casi exclusiva al minado de cobre, por lo que pueden ser las mejores opciones si queremos una inversión más directa en el cobre. Algunos ejemplos serían la norteamericana Freeport-McMoran o la canadiense Copper Mountain Mining Corp.

Fondos ETF de mineras de cobre

Por último, y la que sería mi opción predilecta, tenemos fondos ETF compuestos por empresas mineras de cobre. Pueden ser la opción ideal para invertir en empresas productoras del metal, cuyos beneficios pueden dispararse si el precio del mismo aumenta, con la ventaja de hacerlo de forma diversificada.

Gracias a ello, nos ahorramos tener que analizar las distintas empresas del sector. Y, al mismo tiempo, reducimos el riesgo de invertir fuertemente en una empresa que se vea afectada negativamente por algo que era imposible prever, como un escándalo corporativo, un caso de corrupción o la expropiación de una mina importante.

Algo a tener en cuenta sobre los fondos ETF de empresas mineras de cobre es que algunas de ellas también se dedicarán a la producción de otros recursos naturales, como oro, zinc o níquel. Nada de malo en ello. Pero, como con todo, es bueno ser conscientes de dónde ponemos nuestro dinero.

Un ejemplo de fondo ETF de productores de cobre sería el Global X Copper Miners ETF.

Conclusión

El cobre es un metal industrial absolutamente fundamental para nuestro estilo de vida actual. Lo más probable es que lo demos por sentado, pero nuestras comodidades dependen de que un número limitado de recursos naturales estén disponibles.

Debido a sus propiedades, es obvio que el cobre seguirá siendo necesario en el futuro. Mientras que algunos sectores y empresas pueden quedarse obsoletas con los desarrollos tecnológicos, y los cambios sociales y económicos, el sector del cobre puede beneficiarse de todo eso.

Ya hemos visto que lo más probable es que la demanda mundial de cobre aumente a lo largo de los próximos años. El desarrollo de países emergentes y su urbanización, el coche eléctrico, las energías energéticas renovables o la desurbanización de los países desarrollados. Todo ello contribuirá a que las necesidades de cobre se mantengan muy elevadas.

Al mismo tiempo, se trata de un activo real, por lo que puede dotar a nuestra cartera de una mayor cobertura ante los riesgos inflacionarios. Aspecto muy importante dadas las políticas monetarias llevadas a cabo por los principales bancos centrales del mundo.

Espero que este artículo sobre la inversión en cobre te haya resultado útil. Te animo a que te suscribas a mi newsletter:
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Publicado en Commodities

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