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Invertir en Carbón – ¿Una energía obsoleta?

El carbón es una de las energías más impopulares en la actualidad. La agenda verde quiere eliminar su consumo por completo, pero eso no es tan sencillo. Así pues, en este artículo analizamos si tiene aún sentido invertir en carbón.

Contenido

Introducción

El carbón es una de las fuentes de energía más polémicas. Y ciertamente es la que está recibiendo más ataques por parte de los gobiernos y las organizaciones supranacionales. Mucho más que el uranio.

Esto se debe a que se trata de una de las energías que más emisiones causan. Por lo que es incompatible con las agendas verdes que se están implementando en los países occidentales, que tienen como objetivo reducir al máximo el nivel de emisiones.

Sin embargo, esto no significa que el consumo de carbón vaya a desaparecer de la faz de la tierra de un día para otro. Ni que invertir en carbón sea una idea absurda. Incluso en los países desarrollados.

A fin de cuentas, lo cierto es que nuestro nivel de vida depende de disponer de energía suficiente. Y el carbón forma parte del mix energético. Es cierto que se están haciendo esfuerzos para reducir su importancia, o sustituirlo por completo, pero ese proceso no es ni rápido ni barato. Y esto puede generar oportunidades de inversión.

Por ejemplo, el carbón es un competidor directo del gas natural. Por lo que cada vez que el precio del gas natural aumenta de forma sustancial, muchas empresas deciden reducir su consumo, y empezar a usar más carbón. Por lo que el precio del carbón también aumenta.

Es cierto que probablemente el consumo de carbón en el mundo haya disminuido mucho dentro de 50 años. Pero esto no significa que éste no tenga nada que aportar en las próximas décadas.

Por lo que puede ser un sector en el que invertir, debido a que las expectativas son tan negativas, que hace falta muy poco para superarlas.

Para qué y dónde se consume carbón

El carbón tiene múltiples usos. Pero según la USGS, dos terceras partes del carbón que se consume se destinan a la producción de electricidad, incluso en los países desarrollados. De hecho, un porcentaje significativo de la electricidad que consumen los coches eléctricos proviene de quemar carbón.

Aparte de eso, el carbón también se usa para calentar ciudades y en la industria. Los sectores industriales más importantes son el acero y el cemento. Y, obviamente, el carbón también se puede usar para hacer barbacoas en casa.

Según BP, China e India son los principales consumidores de carbón en el mundo. Y, a pesar del avance que se ha experimentado con las energías renovables, ambos países siguen aumentando su consumo año tras año.

China es el líder indiscutible, consumiendo más del 50% de todo el carbón extraído. La India se encuentra por encima del 10%. Y después nos encontramos con Estados Unidos, Alemania, Rusia y Japón. Como ves, el consumo de carbón no es cosa exclusiva de los países emergentes.

Si nos fijamos por ejemplo en China, el gobierno del país ha manifestado su intención de empezar a reducir su consumo a partir de 2026, con el objetivo de conseguir “0 emisiones” para el año 2060, dentro de unas cuatro décadas.

No obstante, esa transición será muy lenta, puesto que las autoridades chinas han declarado que el carbón seguirá siendo una fuente de energía fundamental en el futuro.

Al mismo tiempo, algunos países se dedican a la exportación de carbón. Según la Agencia Internacional de la Energía, los mayores exportadores de carbón son, por orden de importancia, Indonesia, Australia, Rusia, Estados Unidos, Sudáfrica y Colombia.

Curiosamente la Unión Europea sigue siendo un importador neto de carbón.

Aspectos positivos del carbón

Para entender por qué el carbón se ha usado tanto a lo largo de la historia, y aun se usa en la actualidad, hablemos de los aspectos positivos que tiene.

Bajo coste

Una de las principales ventajas del carbón es su bajo coste. Y esto tiene consecuencias tanto para los países desarrollados como para los que están en vías de desarrollo.

El bajo coste del carbón hace que sea difícil para muchos países desarrollados sustituirlo en su mix energético sin aumentar el coste de la electricidad de forma dramática. No obstante, hay que matizar que estos países suelen exigir el uso de procesos que reducen los efectos nocivos sobre el medio ambiente.

En cuanto a los países emergentes, muchos de ellos dependen del carbón. Y no es razonable pensar que dejarán de usarlo pronto. De hecho, sería algo altamente elitista que los países ricos pretendieran forzar a los países pobres a abandonar el carbón a corto plazo.

Reservas abundantes

El mundo tiene reservas de carbón para muchos años. Se calcula que las reservas conocidas podrían satisfacer la demanda actual mundial durante aproximadamente 130-140 años. Estos datos mejoran en algunos países, que podrían seguir con su nivel actual de consumo durante más de medio milenio.

Los países con mayores reservas de carbón conocidas son Estados Unidos, Rusia, Australia, China, India, Indonesia y Alemania.

Se trata de una energía base

La energía base es aquella energía que puede ser usada en todo momento y bajo cualquier circunstancia. Eso contrasta con la mayor parte de las energías renovables, como la solar o eólica, que dependen del tiempo que haga en un momento dado.

En este sentido, el carbón es una energía base, al igual que el petróleo, el gas natural o el uranio. Y por muchas fuentes de energía alternativas que desarrollemos, nuestra sociedad siempre va a necesitar contar con energía base, a no ser que queramos tener que lidiar con constantes apagones.

La tecnología permite reducir las emisiones

A pesar de que el carbón pueda ser muy nocivo para el medio ambiente y para las personas, lo cierto es que existe tecnología que permite reducir esos efectos de forma muy importante. De hecho, en la mayoría de países, el uso de tal tecnología es obligatorio.

Riesgos de invertir en carbón

En cuanto a los riesgos de la inversión en carbón, los hay, y algunos son muy importantes:

Regulación

La mayor amenaza al sector del carbón, especialmente en los países desarrollados, son los cambios regulatorios. La transición energética que estamos experimentando tiene previsto, como uno de sus objetivos, abandonar de forma absoluta el consumo de carbón.

Y tal regulación también incluye a la producción del mismo. Por lo que es muy probable que, en algún momento, los gobiernos occidentales prohíban por completo producir y exportar carbón. Esto forzaría el cierre de muchas empresas.

Avance de las energías renovables

A pesar de que la sociedad del futuro siempre necesitará contar con energía base, por mucho que se desarrollen las energías renovables, lo cierto es que éstas siguen siendo una amenaza para el carbón.

A fin de cuentas, a medida que mejoran y se abaratan estas fuentes de energía alternativas, son capaces de satisfacer un mayor porcentaje de las necesidades energéticas de la población, haciendo que la importancia del resto disminuya.

Y la sociedad puede preferir el uranio o el gas natural como energía base, por encima del carbón.

Destrucción del medio ambiente

Lo hemos estado comentando a lo largo de este artículo, pero se merece su propia sección. El carbón es una de las energías más contaminantes y destructivas, tanto para el medio ambiente como para el ser humano.

Y eso es válido independientemente de si queremos producir o consumir carbón. De hecho, es el motivo principal por el cual el marco regulatorio es tan adverso.

Cómo invertir en carbón

Hay dos formas que están a nuestra disposición si queremos poner nuestro dinero en el sector:

Empresas productoras

Como es habitual en el sector de los recursos naturales, una de las formas más sencillas de invertir es comprando empresas que se dediquen a la extracción de carbón. Pues muchas de ellas cotizan en bolsa.

Algunas de las empresas más importantes en el sector del carbón son Peabody Energy Corp. ($BTU), Consol Energy ($CEIX) y Ramaco Resources ($METC).

Desafortunadamente, ya no hay ningún fondo ETF de empresas de carbón. El ultimo que quedaba, el VanEck Vectors Coal ETF, cesó su actividad a finales de 2020, vendiendo todas sus posiciones y devolviendo el dinero a los inversores.

Futuros

La otra manera de invertir en carbón es mediante un contrato de futuros. Aunque ten en cuenta que los futuros son derivados complejos, con los cuales nos comprometemos a comprar o vender una determinada cantidad de carbón en el futuro. Por lo que te recomendaría que lo analizaras bien antes de llevarlo a cabo.

Mediante los futuros del carbón nos beneficiamos si el precio del material se mueve a nuestro favor. Esto significa que, si creemos que el precio del mismo caerá en el futuro, tenemos la posibilidad de ponernos cortos, vendiendo contratos, y ganar dinero si tal cosa ocurre.

Los futuros cotizan en el Chicago Mercantile Exchange.

Conclusión

Invertir en carbón no es para todo el mundo. El mineral ya ha visto sus mejores días, y lo más probable es que vaya a menos en el futuro. Por lo que puede ser calificada totalmente de una inversión “contraria”. O sea, contraria a lo que piensa y hace la mayoría de la comunidad inversora.

No obstante, tampoco podemos olvidar que muchos países siguen dependiendo del carbón. Incluyendo China, cuya economía se convertirá en la más grande del mundo antes de que acabe la década. Por lo que muchas empresas van a seguir operando.

Al mismo tiempo, debido a que los inversores son tan pesimistas sobre las futuras perspectivas del carbón, la valoración de las empresas del sector se encuentra muy deprimida. Por lo que haría falta muy poco para batir las expectativas del mercado.

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Y si quieres leer sobre cómo puedes beneficiarte como inversor del futuro del coche eléctrico, te recomiendo que eches un vistazo a este artículo sobre el litio:
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Publicado en Commodities

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