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Inversión ESG y sostenible

La inversión ESG y sostenible está de moda, sin lugar a dudas. Pero se sabe poco al respecto. En este artículo te explico qué es la inversión ESG, o sostenible, sus aspectos positivos y sus riesgos. Obviamente también vemos cómo lo podemos llevar a cabo.

Contenido

Qué es la inversión con criterios ESG

La inversión sostenible, o con criterios ESG, es una modalidad de inversión que tiene en cuenta aspectos sociales, medioambientales o de gobernanza a la hora de tomar decisiones. En ese sentido, podemos decir que los inversores ESG dan tanta o incluso más importancia a estos criterios como a las métricas clásicas de beneficios empresariales y crecimiento.

Algo a tener en cuenta es que hay multitud de estrategias de inversión que pueden catalogarse como ESG, por lo que a veces resultado complicado saber exactamente qué significa ESG. A fin de cuentas, ESG son las siglas para Enviromental (medioambiental), Social, y Governance (gobernanza). Por lo que la inversión ESG engloba a distintos estilos de inversión.

A continuación, hablamos de las tres variables que se incluyen dentro del mundo ESG:

E: Enviromental (medioambiental)

La inversión con criterios medioambientales es lo que se conoce a menudo como invertir de forma sostenible. Por lo que antepone el futuro del medio ambiente y del planeta, e intenta combatir problemáticas como el cambio climático.

Como te puedes imaginar, la inversión sostenible hace hincapié en dos cosas: la contaminación y las fuentes de energía. A pesar de que podamos pensar que estos dos conceptos van siempre de la mano, esto no tiene por qué ser así.

Si nos fijamos en la contaminación, echaremos un vistazo al nivel de emisiones o residuos que genera un sector o una empresa en concreto. Por lo que evitaríamos invertir nuestro dinero en los sectores petrolífero o de transporte de mercancías.

Si nuestra prioridad es el desarrollo de fuentes de energía renovables, invertiremos nuestro capital en empresas que promuevan la producción de energía solar, eólica o de hidrógeno. Incluso algunos países emiten deuda sostenible (conocida como “bonos verdes”) para financiar proyectos de infraestructuras con el objetivo de desarrollar estas fuentes energéticas alternativas.

Antes de que la inversión ESG se hiciera tan popular, los aspectos medioambientales no eran del todo ignorados. De hecho, formaban parte del análisis de riesgo de una empresa. A fin de cuentas, una empresa que contamine mucho está más expuesta a recibir multas y sanciones. Acordémonos del desastre de la petrolífera británica BP en 2010, cuando se derramó una cantidad ingente de petróleo en el golfo de México.

S: Social

La segunda gran temática de la inversión ESG son los aspectos sociales. Hay multitud de criterios que pueden considerarse “sociales”.

Por un lado, tenemos aquellos inversores que evitan poner su dinero en actividades económicas que no consideran positivas para la sociedad. Algunos sectores que encontraríamos aquí serían las empresas tabacaleras, de bebidas alcohólicas, apuestas y demás juegos de azar, o los fabricantes de armamento.

Por el otro lado, los criterios sociales también pueden aplicarse empresa por empresa. En este sentido no discriminamos en función de la actividad económica que desarrollen, sino en función de cómo están dirigidas las empresas.

Algunos criterios en los que estos inversores se fijan son cosas como las condiciones laborales que ofrece la empresa, los accidentes que se producen, el número de mujeres en el consejo de administración o en puestos directivos, o si la empresa dona dinero a causas benéficas.

En el pasado los aspectos sociales también formaban parte de los riesgos de una empresa. Pues las consecuencias económicas de huelgas y paros de producción pueden ser importantes.

G: Governance (gobernanza)

Por último, la tercera pata de la inversión ESG se centra en la gobernanza. Es decir, en la forma en la que se gestiona la empresa. El objetivo principal de prestar atención a la gobernanza de una empresa es asegurarse de que los gestores de la misma no se aprovechen de los accionistas.

A fin de cuentas, los accionistas son los propietarios de la empresa. Y los directivos, incluyendo el director general, trabajan para los accionistas. No obstante, el poder efectivo de los directivos suele ser mucho mayor que el de los accionistas. Y por este motivo es necesario que haya buena gobernanza.

Algunos de los aspectos a los que prestaremos atención es el tiempo que lleva el director general en el cargo, que haya miembros del consejo de administración que no sean al mismo tiempo directivos de la empresa, que haya rotación dentro del consejo de administración y, por supuesto, que haya un código de funcionamiento interno que evite cosas como la corrupción corporativa.

A menudo, aspectos como el rating crediticio de la empresa dependen en parte del nivel de gobernanza de la misma.

La gobernanza de una empresa es algo que lleva siendo importante desde hace mucho tiempo. Y todos los estudios que se han hecho al respecto indican que hay una fuerte correlación entre la calidad de la gobernanza de una empresa y su futuro rendimiento como inversión.

¿Cuánto dinero hay en inversiones ESG y sostenibles?

El tamaño de las inversiones ESG y sostenibles no ha parado de crecer desde los años 90. Y todo indica que esta tendencia va a continuar. Es difícil saber exactamente cuánto dinero está invertido de esta forma, pero afortunadamente hay organizaciones que hacen estudios al respecto.

La fundación norteamericana US SIF hace encuestas a los gestores de capitales más importantes en Estados Unidos. Una de las cosas que preguntan es si tienen en cuenta criterios ESG a la hora de llevar a cabo sus inversiones. El gráfico a continuación muestra cuánto dinero está gestionado, total o parcialmente, en base a criterios ESG y de sostenibilidad:

Datos de la US SIF Foundation

Como podemos ver, en 2020 había unos 17 billones de dólares en ese mercado. En 1995 eran poco más de 600.000 millones. Lo que nos indica que este mercado se ha multiplicado por 25 en apenas 25 años. A destacar especialmente el crecimiento desde 2012.

De la misma forma, tanto la Unión Europea como la OECD están llevando a cabo iniciativas para forzar a los inversores institucionales, como los fondos de pensiones, a integrar criterios ESG en su proceso de gestión de activos.

De hecho, según el banco de inversión suizo Credit Suisse, Europa es la región del mundo con un mercado de capitales “ESG” más grande, seguida de cerca por Estados Unidos:

Datos de Credit Suisse

Independientemente de si estas medidas por parte de organizaciones supranacionales nos parecen bien o no, lo cierto es que es innegable que esta modalidad de inversión seguirá creciendo en el futuro.

Cómo funciona realmente la inversión ESG

El proceso de selección de activos de los fondos de inversión, tanto activos como pasivos, gestionados con criterios ESG y de sostenibilidad pueden funcionar principalmente de dos formas distintas:

Inclusiones y exclusiones

Esta es la forma más sencilla de invertir con criterios ESG. Se basa simplemente en inclusiones o exclusiones.

En el lado de las inclusiones encontraríamos fondos de inversión que solamente invierten en ciertos sectores económicos. Algunos ejemplos serían empresas que producen paneles solares, que desarrollan tecnología hidrógena, o bonos “verdes” usados para financiar el desarrollo de proyectos sostenibles (a veces incluso emitidos por empresas petroleras tradicionales o por gobiernos).

Por su parte, aquellos fondos que se centran en exclusiones suelen ser más diversificados. Un ejemplo serían aquellos que invierten en todas las empresas del índice bursátil norteamericano S&P 500, excepto las de aquellos sectores que consideran no apropiados, como los fabricantes de armamento, tabaco o alcohol.

Métricas ESG

La otra forma en la que pueden funcionar los fondos de inversión ESG es con métricas que tengan en cuenta aspectos medioambientales, sociales y de gobernanza.

En este sentido, cada empresa recibe un rating o una puntuación, y en base a eso se determina su peso en el fondo. Así pues, en lugar de fijarnos solamente en la capitalización bursátil de una empresa, o sus perspectivas económicas, nos fijaremos en el rating ESG que ésta recibe. Cuanto mejor sean las métricas ESG, más dinero se va a invertir en esa empresa.

La dificultad de seguir esta metodología es que es difícil determinar qué criterios deben formar parte de esa puntuación, de qué forma deben ser ponderados y quién se encarga de calcularlos. Y eso sin tener en cuenta que distintos inversores hacen hincapié en variables distintas.

A continuación, podemos ver cuántos activos están invertidos siguiendo cada una de estas formas de utilizar criterios ESG:

Datos de Credit Suisse

Como ves, la inversión ESG puede ser en sí misma muy heterogénea.

Aspectos positivos

Ahora que ya hemos hablado sobre qué es la inversión ESG y sostenible, y de qué forma se lleva a cabo, hablemos de los aspectos positivos que ésta tiene:

Invertir en aquello en lo que creemos

Probablemente el principal beneficio de invertir teniendo en cuenta criterios ESG es que nos permite poner nuestro dinero en aquellas cosas en las que creemos. Por lo que de alguna forma podemos decir que predicamos con el ejemplo.

Además, este tipo de inversión ofrece bastante flexibilidad. Si bien es cierto que a menudo se mencionan solamente cosas como el medio ambiente o ciertos aspectos sociales, que pueden ser cuestión de debate, la inversión ESG también tiene en cuenta cosas en las que mucha gente estaría de acuerdo. Como por ejemplo evitar invertir en empresas tabacaleras o armamentísticas.

Minimizar ciertos riesgos

Como ya hemos mencionado anteriormente, a pesar de que la inversión ESG se haya puesto de moda en los últimos años, lo cierto es que la mayoría de métricas consideradas “ESG” en la actualidad, ya eran analizadas en el pasado. Y formaban parte de los riesgos que existían al invertir en ciertas empresas y sectores.

Por este motivo, la inversión ESG nos permite minimizar ciertos riesgos, específicamente aquellos que hacen referencia a escándalos o multas medioambientales, posibles paros de producción por huelgas laborales, o fallos en la gobernanza de una empresa que permitan a ciertos directivos aprovecharse de la misma.

Beneficiarse de una moda creciente

Por último, otra de las ventajas de poner nuestro dinero en estrategias de inversión ESG es que este mercado va a crecer mucho en el futuro. Y esto significa que, independientemente de que las empresas más “ESG” tengan beneficios o crezcan, el dinero va a fluir hacia ellas. Por lo que nos podemos posicionar para aprovecharnos de esos flujos de capitales.

Obviamente, si solo invertimos en ESG para beneficiarnos de esa tendencia, deberemos monitorizar cuál es el estado del mercado para saber en qué momento debemos salirnos, y poner nuestro capital en otro sitio. En este sentido, podemos tratar el ESG como cualquier otra inversión, de forma más pragmática y con menos sentimiento.

Riesgos de la inversión ESG y sostenible

Ahora que ya hemos hablado sobre los aspectos positivos de la inversión ESG, veamos los riesgos que conlleva:

La mayoría de riesgos de invertir siguen existiendo

Si bien es cierto que seguir criterios ESG puede minimizar ciertos riesgos, especialmente en forma de eventos negativos no esperados, lo cierto es que la mayoría de los riesgos que van acompañados con invertir nuestro dinero siguen existiendo.

Así pues, seguir criterios ESG no es garantía de nada. Nuestras inversiones pueden perder dinero. Y por este motivo sigue siendo necesario diversificar y ser conscientes de dónde estamos poniendo nuestro capital.

Exposición excesiva a ciertos sectores

Un gran problema de invertir exclusivamente en base a criterios ESG es que nuestra cartera acabe poco diversificada. De hecho, puede ocurrir que acabemos con una exposición excesiva a unos pocos sectores económicos.

Esos sectores económicos pueden ser actividades económicas consideradas “de futuro”, como la producción de energía renovable o las empresas tecnológicas, o sectores más tradicionales que consiguen buenas calificaciones ESG. Y esto es altamente peligroso.

En primer lugar, invertir en sectores de futuro no es garantía de ganancias. Un sector puede crecer mucho simplemente porque se invierte mucho dinero allí, y los gobiernos lo potencian. Pero para que sea una buena inversión a largo plazo, el capital debe generar un rendimiento económico.

Multitud de invenciones cruciales para nuestro estilo de vida actual no generaron buenos rendimientos para los inversores, incluyendo el transporte ferroviario o aéreo.

En segundo lugar, y respecto a invertir en sectores tradicionales con buenas métricas ESG, debemos mencionar que uno de esos sectores es el financiero. A fin de cuentas, los servicios financieros contaminan muy poco, y las empresas del sector suelen adaptarse rápido a los cambios sociales.

Pero el futuro del sector, especialmente de la banca, es poco halagüeño para los accionistas. Por lo que conviene informarse de antemano cuánto dinero se invierte en cada uno de los sectores económicos.

Además, ten en cuenta que distintos criterios ESG pueden dar señales opuestas sobre una empresa. Al fin y al cabo, ¿cómo debemos valorar una empresa tabacalera que trata muy bien a sus empleados?

Empresas aprovechándose de los criterios ESG

Hemos llegado al que es, probablemente, el principal riesgo de invertir según criterios ESG y sostenibles: acabar poniendo nuestro dinero en empresas que “se aprovechan” de las métricas ESG para captar flujos de inversión.

Para que lo entiendas, pregúntate lo siguiente: ¿qué hace que una empresa reciba muchos flujos de inversión pasivos? Tener una capitalización muy grande, como Apple o Amazon. ¿Y qué hace falta para lograr una capitalización muy elevada? Tener un negocio grande, sólido, rentable y con crecimiento. Como Apple y Amazon.

Sin embargo, si la importancia que tiene una empresa dentro de un fondo pasivo viene determinada exclusivamente por criterios ESG, la empresa puede olvidarse de generar beneficios y crecer, y centrarse exclusivamente en “maquillar” sus métricas.

De esta forma va a recibir un mejor rating ESG. Con la consecuencia de que los flujos de inversión pasivos van a aumentar y la cotización va a subir. Eso será genial para los directivos, que podrán cobrar su bonus. Pero será nefasto para aquellos inversores que han sobrepagado por una empresa incapaz de generar beneficios.

Como con todo, si queremos tener en cuenta el aspecto ESG y de sostenibilidad a la hora de invertir, debemos entender de qué forma será tratado nuestro dinero.

Comisiones de gestión más elevadas

La última desventaja que puede tener la inversión sostenible o ESG es que suele ir de la mano de comisiones de gestión más elevadas. Esto es especialmente cierto si lo comparamos con fondos ETF que siguen a los principales índices mundiales.

Si bien las comisiones de gestión ESG probablemente no sean abusivas, sí que conviene fijarse en ese detalle para asegurarnos de que vamos a pagar un porcentaje razonable.

Y si queremos ser positivos de cara al futuro, lo lógico sería ver cómo las comisiones de gestión de fondos ESG disminuyen en los próximos años, a medida que la oferta se va ampliando.

Cómo invertir con criterios ESG

La forma más sencilla de invertir en base a criterios ESG y de sostenibilidad es hacerlo mediante un fondo de inversión, o un fondo ETF. A fin de cuentas, probablemente no queremos tener que hacer análisis de cada una de las empresas en las que invertimos nosotros mismos.

Estos fondos son muy variados. Como hemos visto a lo largo de este artículo, la inversión ESG y sostenible puede tomar muchas formas distintas. Así que asegúrate de que sabes cómo funciona el fondo de tu elección.

En cuanto a los activos en los que puedes invertir, la mayoría de fondos y ETF ESG serán de acciones. No obstante, también existen fondos de renta fija, entre los que podemos destacar aquellos que invierten exclusivamente en bonos verdes. Los bonos verdes son aquellos que han sido empleados para proyectos positivos para el medio ambiente.

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Aprende a invertir

Publicado en Aprende a invertir Cash y Divisas Fondos y ETF

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