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Intereses negativos: quién gana y quién pierde

En este artículo hablaremos sobre los intereses negativos en la deuda soberana de los países, incluida España, llevando a cabo un análisis muy simple sobre por qué existen, quién gana con ellos, y quién pierde.

¿Qué es el tipo de interés?

El tipo de interés no es otra cosa que el precio del dinero.
Si queremos pedir un crédito para comprar un coche, vamos a tener que pagar intereses. Cuanto más altos sean los intereses, más caro es el precio del dinero, por lo que nuestras cuotas mensuales serán superiores.
Si ponemos nuestro dinero en una cuenta de ahorro en el banco, puede ser que nos paguen intereses. A mayor tipo de interés, más dinero vamos a recibir. Es así de simple.

Cuando un estado quiere gastar más dinero del que ingresa, tiene la opción de pedir dinero prestado. Para ello, el estado suele emitir bonos en los mercados de deuda. Un bono viene a ser una promesa por parte de alguien de pagar una cantidad de intereses durante un determinado tiempo y devolver el dinero a vencimiento. Por ejemplo, el estado español puede decidir emitir un bono en el que promete pagar un 1% de interés anual durante 10 años y devolver el dinero prestado al cabo de esos 10 años. A cambio del bono, el estado recibe dinero hoy.
La motivación que tiene un inversor para darle dinero a un estado es, obviamente, los intereses. A fin de cuentas, nadie le prestaría dinero a alguien si supiera de antemano que iba a perder dinero, ¿verdad?

Pues bien, aunque nos pueda parecer extraño, la mayoría de países en la zona euro, incluyendo España, son capaces de emitir bonos con intereses negativos. Eso no significa que los prestamistas sean quienes tengan que pagar intereses, sino que se lleva a cabo de forma mucho más sencilla: dame 1.000 euros hoy, que yo te devolveré 950 euros dentro de 10 años, y no te voy a pagar nada de intereses durante esos 10 años. A pesar de que no ha habido ningún pago de intereses, el prestamista ha perdido dinero, por lo que el interés negativo está incorporado en la cantidad de dinero que va a recibir en el futuro.
La pregunta entonces es, ¿a quién se le ocurre prestar dinero en esas condiciones? ¿No es un mal negocio?

Cómo eran las cosas antes

Hasta hace unos cuantos años, los estados tenían que pagar intereses a los inversores por usar su dinero. Resulta lógico. Y los países mejor gestionados eran capaces de pagar algo menos de interés. Resulta obvio, puesto que los inversores no tenían miedo de perder su dinero.
Por el contrario, si un país demostraba de forma consistente una mala política económica, de despilfarro continuo, corrupción y poca responsabilidad, los inversores solo prestarían dinero si se vieran suficientemente recompensados por el riesgo adicional que estaban tomando. El mercado ejercía como un árbitro que decidía si un país debía seguir recibiendo dinero. Eso servía para motivar a los políticos a gestionar sus países de forma responsable. Los mercados de deuda podían ser usados, pero no abusados. Puesto que un abuso tendría graves consecuencias, en forma de intereses más altos o la incapacidad total de conseguir más dinero, cosas que acabarían forzando a ese país a actuar de forma más responsable en el futuro.

¿Por qué hay intereses negativos en bonos soberanos?

Sin embargo, a pesar de que los estados llevan muchísimos años con déficits gigantescos y una montaña de deuda cada vez mayor, hoy en día se ven recompensados con la posibilidad de emitir deuda a intereses ridículos o incluso negativos. En otras, palabras, pueden pedir dinero prestado hoy y tener que devolver menos dinero en el futuro.

¿Por qué ocurre eso? Pues bien, a pesar de que nos puedan decir que esto se debe a que los inversores buscan refugio para su dinero y son capaces de perder dinero para preservarlo, y que España ha llevado a cabo reformas espectaculares y se ha unido al “club” de países solventes, no te debes creer nada de eso
A fin de cuentas, ¿no estaría también seguro mi dinero en el banco aunque solo me diesen un 0%?

Lo que ocurre es tan solo una consecuencia deseada de las políticas llevadas a cabo por el Banco Central Europeo (BCE). Y se lleva a cabo a través de dos herramientas: compras de bonos y tipos de interés para depositar dinero en el BCE. Veámoslo.
Por un lado, el BCE se dedica a llevar a cabo compras masivas de deuda. Esto se resume en que los países ya no tienen que ofrecer bonos que resulten atractivos a los inversores. Desde hace unos años, el BCE imprime dinero y compra esos bonos con dinero recién creado. Y como el objetivo del BCE es que los países ya no tengan que pagar intereses, pues está dispuesto a prestar dinero sabiendo que la cantidad a devolver será inferior.
Claramente, los inversores privados no pueden competir en igualdad de condiciones: a lo mejor el precio que los inversores privados estarían dispuesto a pagar sería de 80, pero si ahora aparece alguien con dinero ilimitado (porque lo crea) dispuesto a pagar 120 por algo, pues el precio pasa a ser de 120.

Inversores comprando deuda con intereses negativos

Sin embargo, si bien el BCE está comprando un porcentaje muy alto de la deuda de los países, sigue habiendo una parte de esa deuda financiada por inversores privados. ¿Pero por qué querría perder dinero un inversor privado dándoselo a un estado a intereses negativos

La ley les obliga

Pues simplemente porque están obligados por ley a comprar esos bonos, o porque la alternativa seria perder aún más dinero.
Entre el grupo de inversores que están obligados por ley a comprar esos bonos, sea cual sea su rendimiento, incluso si estos representan una perdida segura, podemos encontrar a las empresas de seguros, muchos fondos de pensiones o bancos.

Plantéate la siguiente situación: vives en un país donde el sistema de pensiones público es deficitario. El gobierno, en lugar de reformarlo para que sea sostenible, se dedica a financiar el déficit del sistema de pensiones a base de emitir deuda pública. Al mismo tiempo, ese gobierno te dice que cuando tú vayas a cobrar la pensión, éstas van a ser significativamente inferiores, puesto que no habrá dinero para pagarlas, y que deberías crearte un plan de pensiones aparte. Tú lo haces, y te das cuentas de que parte de tu dinero está financiando esos déficits del sistema actual, que vas a perder dinero por financiarlo puesto que esos bonos tienen intereses negativos, y que puede ser incluso que la ley te esté forzando a que tu dinero sea invertido allí. ¿No sería ese un gobierno moralmente corrupto y claramente confiscatorio, por no decir directamente ladrón?

Las alternativas pueden ser aún peores

El otro motivo por el que alguien puede estar dispuesto a comprar bonos con intereses negativos es porque las alternativas son aún peores. Usemos el ejemplo de un banco. Cuando tú haces un ingreso, el banco tiene la opción de hacer un préstamo o simplemente depositar ese dinero en el BCE. En el pasado, el banco a lo mejor te daba un 3% de interés a ti y después lo dejaba en el BCE porque le daban un 3,25%. Hoy en día, el banco te da un 0% de interés a ti, y tiene la opción de depositarlo en el BCE…a interés negativo. Actualmente el interés se sitúa en el -0,5%. Como alternativa, el banco podría comprar un bono soberano con un rendimiento del -0,3% y perder algo menos. Sea como fuere, mal negocio para el banco. Y ese es el motivo por el que muchos bancos han empezado a cobrar a sus grandes clientes simplemente por depositar su dinero. Para pequeños depositantes, los bancos simplemente están absorbiendo esas pérdidas…por ahora.

Quién gana

Habiendo analizado esta situación kafkiana, podemos ver quién gana con los intereses negativos.
Entre los ganadores debemos destacar, obviamente, a los estados. Su irresponsabilidad y sus malas gestiones están siendo premiadas. Así pues, los políticos pueden seguir endeudando a su país, gastando el dinero de futuras generaciones, para comprar votos hoy. Obviamente, algunos colectivos de la sociedad salen beneficiados, sobre todo aquellos que viven del estado. De un estado que realmente no tiene capacidad para pagarles lo que les paga.

Quién pierde

Entre los perdedores tendríamos que destacar, obviamente, a las futuras generaciones de esos países. Ellos son los que pagarán los despilfarros de hoy. Y lo pagarán mediante impuestos o inflación.
También debemos mencionar a todos aquellos que se ven forzados, bien sea directa o indirectamente, a financiar esos bonos. Fondos de pensiones y sus contribuyentes, ahorradores pequeños y grandes, empresas de seguros, que se pueden ver forzadas a tener que subir sus primas, y bancos. Todos ellos pierden con los intereses negativos.

A nivel más moral tendríamos que preguntarnos si este sistema es justo y, sobre todo, si crea los incentivos adecuados para que se lleven a cabo decisiones cortoplacistas o decisiones que mejoren el bienestar a largo plazo.
Otro día hablaremos sobre quién gana y quién pierde de forma colateral con los intereses negativos.

Si quieres aprender lo que los tipos de interés nos dicen sobre el futuro de la economía, echa un vistazo al siguiente artículo: ¿Qué es una curva de tipos de interés?

Publicado en Economía

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