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Impuestos en la República Checa [2021] – Análisis completo

La República Checa es el país más rico del antiguo bloque del Este. Y logra atraer un volumen altísimo de inversiones extranjeras. A raíz de ello despierta el interés de mucha gente. En este artículo analizamos los impuestos de la República Checa, uno de los secretos de su éxito económico.

Contenido

Introducción

La República Checa es un ejemplo perfecto de lo que un país es capaz de lograr a nivel económico si se aplican medidas que favorezcan el crecimiento a largo plazo, la mejora del bienestar de la población, y la sostenibilidad de las finanzas públicas.

No hay duda de que el país centroeuropeo ha mejorado muchísimo, y la tendencia sigue siendo hacia arriba. Sólo hace falta visitar Praga, su capital, para percatarse de que se ven más coches nuevos que en ciudades como Madrid o Barcelona. Eso nos indica que hay una creciente clase media.

La República Checa tiene su propia divisa, la corona checa (CZK), habiéndose resistido por ahora a formar parte de la zona euro. Por lo que ha mantenido su soberanía monetaria. Y eso no se ha hecho para poder devaluar la divisa cuando hiciera falta. Todo lo contrario.

La situación financiera del país es muchísimo mejor que la de la zona euro. De hecho, la corona checa ha sido una de las divisas más fuertes del mundo a lo largo de los últimos 20 años. ¿Para qué iban a querer los checos atar su destino económico al de países fiscalmente irresponsables como España, Francia, Italia o Grecia?

A lo largo de este artículo sobre los impuestos en la República Checa veremos las cantidades originales en coronas checas, así como en euros. Para ello usaremos un tipo de cambio de 26 CZK = 1 EUR.

Impuestos sobre las rentas del trabajo

Empezaremos nuestro análisis echando un vistazo a cómo se gravan las rentas del trabajo en Chequia.

Seguridad Social

Todas las personas que trabajan en la República Checa deben participar en la seguridad social del país. Tanto los trabajadores como las empresas deberán hacer contribuciones, y éstas dependerán del nivel salarial del empleado.

La base máxima de cotización a la seguridad social es de 1.701.168 CZK (65.430€) anuales. Esto significa que todo lo que ganemos por encima de esa cantidad no estará sujeto al pago de contribuciones sociales.

En el caso de los trabajadores, deberán pagar el 11% de su salario bruto a la seguridad social. De este porcentaje, el 6,5% se destina al sistema de pensiones y el 4,5% al seguro médico.

En cuanto a las empresas, éstas deberán pagar a la seguridad social lo correspondiente al 33,8% del salario bruto del trabajador. Este porcentaje incluye pagos al sistema de pensiones, seguro médico, bajas y desempleo.

La siguiente tabla resume todos los pagos que se llevan a cabo a la seguridad social de la República Checa, tanto por parte del trabajador como de la empresa:

Datos de Accace

Como ves, las contribuciones al sistema de la seguridad social checa no son bajas. Sin embargo, cabe remarcar que el sistema no se encuentra en déficit. Por lo que es sostenible a largo plazo con el diseño actual.

A continuación, analizamos el otro tipo de impuestos que gravan las rentas del trabajo.

Impuesto sobre la renta (IRPF)

Las rentas del trabajo en la República Checa también están sujetas al pago de impuestos sobre la renta, equivalentes al IRPF español. No obstante, cabe destacar que su estructura es mucho más simple, ya que tan solo tiene dos tramos.

Los impuestos se calculan sobre la base imponible. La base imponible es simplemente el salario bruto menos ciertas desgravaciones.

La desgravación más importante es la que permite reducir la base imponible con los intereses de nuestro crédito hipotecario, siempre y cuando vivamos en esa vivienda. El importe máximo anual que podemos desgravarnos es de 300.000 coronas checas (11.538€) para hipotecas firmadas antes de 2021, o de 150.000 coronas (5.769€) para hipotecas iniciadas a partir de 2021.

El impuesto sobre la renta checo tiene los siguientes tramos:

  • 0 a 1.701.168 CZK (0 a 65.430€): 15%
  • Más de 1.701.168 CZK (más de 65.430€): 23%

Date cuenta de que el tramo superior del 23% se aplica a partir del mismo importe a partir del cual ya no se paga seguridad social. Es decir, aquella parte del salario bruto sujeta a contribuciones a la seguridad social (del 11% para el trabajador) pagará impuestos sobre la renta de, como máximo, el 15%.

Por último, al importe resultante deberemos restarle las deducciones aplicables. Las deducciones más comunes son la deducción básica y la que va ligada a los hijos.

Así pues, todos los contribuyentes gozan de una deducción de los impuestos de 27.840 coronas (1.071€). Adicionalmente, el primer hijo permite deducirse 15.204 coronas (585€), el segundo 19.404 coronas (746€), y el tercero y posteriores 24.204 coronas (931€) cada uno.

Existen más deducciones para aquellas personas cuyas parejas ganen menos de una cierta cantidad, o con algún tipo de invalidez.

Fiscalidad total para las rentas del trabajo

Ahora que ya hemos visto cuánto se paga a la seguridad social, tanto por parte del trabajador como de la empresa, y en impuestos sobre la renta, analicemos el nivel de fiscalidad total al que están sujetas las rentas del trabajo en Chequia.

Esto lo haremos fijándonos en el porcentaje que recibe el trabajador en salario neto, respecto al coste total que tiene la empresa por emplearle, compuesto del salario bruto y de la seguridad social a su cargo.

Para nuestros cálculos usaremos el ejemplo de una persona soltera, sin hijos y sin hipoteca. Como ya hemos visto, una persona con pareja, hijos o hipoteca acabaría pagando menos impuestos:

Destaca ver que el nivel de tributación total para rentas bajas, medias y medias-altas es prácticamente el mismo, muy cerca del 40%. Esto se debe a las elevadas contribuciones a la seguridad social por parte de la empresa.

Otra cosa a destacar sobre cómo se gravan las rentas del trabajo en la República Checa es que los impuestos y contribuciones sociales acaban siendo regresivos. Esto significa que quienes más dinero ganan, acaban pagando un porcentaje menor.

No obstante, el país centroeuropeo goza de un nivel de desigualdad económica muchísimo menor que el de países que gravan a las rentas medias y altas con tipos cercanos al 50%.

Impuestos sobre las rentas del capital y del ahorro

Veamos a continuación qué tipo de impuestos tendremos que pagar si recibimos rentas del capital en la República Checa.

No hace falta que diga que no existen los impuestos al patrimonio.

Dividendos, intereses y plusvalías

Las rentas que consigamos mediante el cobro de dividendos o de intereses estarán sujetas a un tipo impositivo fijo del 15%, sin importar la cuantía.

Por lo que respecta a las plusvalías, independientemente de si éstas proceden de la inversión en activos financieros o en inmuebles, los impuestos también serán del 15%.

La excepción son las plusvalías conseguidas con la venta de un inmueble del que hayamos sido propietarios durante al menos 5 o 10 años (en función de la fecha de compra del mismo), o en el que hayamos residido durante un mínimo de 2. En ese caso, los beneficios estarían exentos de impuestos.

Alquileres (rentas inmobiliarias)

Las rentas inmobiliarias también están sujetas a un tipo impositivo fijo del 15%, pero merecen mención aparte debido a que podemos elegir sobre qué importe pagaremos impuestos.

Una opción es calcular nuestras rentas inmobiliarias netas antes de impuestos, tomando lo que hemos cobrado en alquileres y restando todos los gastos derivados de la tenencia y mantenimiento del inmueble (intereses hipotecarios, seguros, tasas, reparaciones, etc.).

La otra opción es simplemente reducir el total de lo que hemos cobrado en concepto de alquileres en un 30%. Así pues, si hemos cobrado 10.000€, tan solo pagaríamos un 15% de impuestos sobre 7.000€. De facto eso sería como pagar un tipo impositivo del 10,5% sobre los ingresos totales.

Impuesto de sociedades

En la República Checa las empresas pagan un impuesto de sociedades del 19% de sus beneficios. Este tipo es válido independientemente del tamaño de la empresa o de la cuantía de los beneficios.

Como consecuencia de ello, el impuesto de sociedades checo es más bajo que el de los principales países europeos, incluyendo España (25%), Francia (31,3%) y Alemania (29,8%). Eso hace de la República Checa una destinación muy atractiva para las empresas que busquen llevar a cabo inversiones.

IVA

El IVA grava el consumo de bienes y servicios en la República Checa y tiene 4 tramos distintos:

El tramo general es del 21% y se aplica a todos aquellos bienes y servicios que no gocen de un tipo impositivo menor.

El primer tramo reducido es del 15% y se usa para multitud de productos, incluyendo algunos productos de alimentación, suministro de agua, hoteles, bares y restaurantes, sanidad, así como establecimientos y eventos culturales.

El segundo tramo reducido es del 10% y se usa para ciertos productos de alimentación, farmacéuticos, prensa y libros, incluyendo libros electrónicos.

Por último, los servicios financieros, incluyendo los seguros, y el transporte internacional están exentos de IVA.

Como consecuencia de ello, el IVA en Chequia está a un nivel muy similar al del resto de países desarrollados.

Impuestos sobre la compra de una vivienda

En 2021, los impuestos sobre la compra de una vivienda en la República Checa son del 0%. La legislación a tal efecto fue aprobada en septiembre de 2020 y es válida desde diciembre de 2019. Lo cual significa que el estado se compromete a devolver los impuestos cobrados en el pasado a partir de esa fecha.

Tal medida fue implementada para ayudar al mercado inmobiliario a superar la crisis. Anteriormente, todas las transacciones inmobiliarias conllevaban el pago de un impuesto del 4% del valor de la compra.

Cabe remarcar que, junto con la abolición del impuesto a las transacciones inmobiliarias, el parlamento checo también redujo el importe de intereses hipotecarios que se pueden desgravar del impuesto de la renta, de 300.000 coronas (11.538€) anuales, a la mitad, 150.000 coronas (5.769€).

Asimismo, si compramos un inmueble como inversión (no para residir en él) y lo vendemos con plusvalía antes de 10 años, vamos a tener que pagar un 15% de impuestos sobre los beneficios conseguidos. Anteriormente los beneficios estaban exentos de impuestos después de tan solo 5 años.

Ambas medidas tienen como objetivo evitar que la eliminación del impuesto sobre transacciones inmobiliarias promueva el sobreendeudamiento y la especulación a corto plazo.

Conclusión sobre los impuestos en la República Checa

La República Checa tiene una estructura fiscal mucho más atractiva que la de la mayoría de países occidentales, incluyendo España o Estados Unidos.

Algo que debemos destacar sobre Chequia es que los impuestos a las rentas del trabajo, del ahorro y el capital, y sobre los beneficios empresariales, son mucho más ventajosos. Eso promueve que la gente trabaje, ahorre, invierta y emprenda. Y también sirve como incentivo para que empresas grandes y pequeñas sigan creciendo y apostando por el país.

Por su parte, los impuestos sobre el consumo, como el IVA, son muy similares a los del resto de países, lo cual nos indica que el gobierno no busca incentivar el consumo.

En otras palabras, el gobierno sabe qué es lo que genera riqueza a largo plazo (trabajo, ahorro e inversión) y lo que no (consumo).

A raíz de eso, la República Checa es uno de los países más exitosos del mundo a nivel económico a lo largo de los últimos 30 años. De hecho, a nivel de PIB real per cápita, Chequia ya ha adelantado a España e Italia. Y es un país con menos paro, menos desigualdad, menos deuda y menor porcentaje de gente por debajo del umbral de la pobreza. ¡Y menos impuestos!

Por último, de cara a poder juzgar si los impuestos de un país son sostenibles o no, debemos echar un vistazo a la situación de sus finanzas públicas. Y la República Checa tiene un nivel de endeudamiento público envidiable, cercano al 30% del PIB:

Datos del FMI

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Y si te apetece leer más sobre el éxito económico checo, echa un vistazo a este artículo:
Economía de la República Checa: 5 lecciones que aprender

Publicado en Impuestos

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