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Hiperinflación – ¿dónde invertir?

Hace unos días analizamos dónde deberíamos invertir para beneficiarnos de dos escenarios posibles: deflación y fuerte inflación. Hoy analizamos dónde deberíamos invertir para los otros dos escenarios potenciales: inflación moderada e hiperinflación. Eso nos permitirá construir una cartera de inversión que tenga la máxima probabilidad de ser ganadora en el futuro.

En el artículo ¿Habrá inflación o deflación?, he analizado las fuerzas inflacionarias y deflacionarias que existen en la economía actual. Te recomiendo encarecidamente que lo leas. Estoy seguro que te ayudará a entender por qué distintos escenarios son posibles.

Ya hemos visto en Inflación o deflación – ¿dónde invertir? cómo se comportarían distintos activos en un escenario deflacionario y otro de fuerte inflación. No obstante, podemos completar este análisis añadiendo otros dos escenarios. Por un lado, podemos ver qué ocurriría con una inflación moderada. Por el otro, analizaremos el caso más extremo de todos: la hiperinflación.

Inflación moderada

En el caso de una inflación moderada, asumiremos que los precios y los salarios crecen a tasas relativamente bajas, pero estables. Estaríamos hablando de entre un 2% y un 4%. Éste sería el escenario soñado por gobiernos y bancos centrales. Sin embargo, si analizamos la historia monetaria, veremos que tal estabilidad puede acabar de forma abrupta en cualquier momento.

La variante negativa de la inflación moderada sería aquella en la que los precios suben, pero los salarios se quedan estancados. Esto empobrecería a la población y sería negativo para la economía. Además, podría llevar a protestas sociales.

Hiperinflación

La hiperinflación es, sin duda, el caso más dramático que podemos llegar a ver. Oficialmente ocurre cuando los precios suben más de un 50% de forma mensual. Sin embargo, tasas mucho menores, como un 50% anual, ya pueden ser consideradas hiperinflacionarias cuando analizamos inversiones.

Una hiperinflación es producida por un exceso de emisión de moneda por parte del gobierno. Para entenderlo mejor, la hiperinflación se puede producir cuando un gobierno empieza a imprimir dinero de forma masiva para pagar sus gastos. Tal situación implica que el gobierno gasta mucho más de lo que ingresa. Sin embargo, los políticos deciden empezar a imprimir dinero antes que moderar el gasto. Esto lleva a una subida masiva del nivel de precios y una devaluación brutal de la divisa.

Entre los casos extremos de hiperinflación podemos encontrar Alemania en 1923, Zimbabue en 2008 y Venezuela actualmente. Entre los casos más moderados, pero que pueden ser considerados hiperinflacionarios para nuestro análisis, encontraríamos Argentina en el periodo 2001-2020. Antes del corralito, un dólar americano valía lo mismo que un peso argentino. En junio de 2020, un dólar vale casi 70 pesos. Eso representa una devaluación del peso del 98,5% en menos de dos décadas.

Cabe remarcar que las hiperinflaciones no son algo moderno. Tanto la Antigua Grecia como el Imperio Romano experimentaron periodos hiperinflacionarios. Los motivos fueron los mismos: déficits publicos fuera de control, pagados a base de emitir dinero. Los resultados también fueron los mismos: pérdida total del valor de la moneda actual y necesidad de establecer una nueva moneda cuya credibilidad no estuviera corrompida.

Cómo se comportarían distintos activos de inversión

Así pues, vayamos a analizar cómo se comportarían los siguientes activos bajo los escenarios mencionados. Esto nos enseñará dónde invertir para estar preparados la inflación moderada y la hiperinflación.

  1. Cash (dinero en el banco)
  2. Acciones
  3. Bonos soberanos a largo plazo
  4. Bonos corporativos
  5. Oro y demás metales preciosos
  6. Inmobiliario
  7. Commodities (recursos naturales)

1) Cash (dinero en el banco):

Debido a los tipos de interés actuales, el cash sufriría en ambos escenarios. Recordemos que los tipos de interés se sitúan en el 0% o en negativo en la mayoría de países desarrollados. Esto significa que nuestros depósitos no rinden nada.

Por este motivo, un escenario de inflación moderada, digamos del 3%, significaría perder el 3% de nuestro dinero en términos reales cada año. En el caso extremo de una hiperinflación, nuestro dinero pasaría a valer nada o prácticamente nada.

Por estos motivos, el cash es un activo con mucho riesgo. En la situación actual tan solo saldría ganando en caso de deflación.

2) Acciones:

Las acciones representan un porcentaje del sector empresarial de un país. Esto significa que su rendimiento depende de dos factores principalmente: el nivel de actividad económica y el nivel de precios.

En un caso de inflación moderada, las acciones se encontrarían entre los mejores activos. Por un lado, nos permitirían beneficiarnos de la inflación en la economía. Por el otro, si la economía sigue funcionando más o menos bien, tendrían buen desempeño en este aspecto.

En cuanto a la hiperinflación, los resultados serían muy distintos. Si bien es cierto que las acciones nos permitirían salvar algo de nuestro dinero, al haber invertido en empresas en lugar de en dinero que ya no vale nada, la desaparición del poder de compra de ese dinero destrozaría la economía y, con ello, los resultados de las empresas. No sería raro que nuestras acciones, a pesar de haberse multiplicado de precio, pasaran a valer un 90% menos de lo que valían antes en términos reales.

3) Bonos soberanos a largo plazo:

Este tipo de bonos son similares a recibir dinero en el futuro. A fin de cuentas, apenas pagan ya intereses. Y esto tiene importantes consecuencias para nuestro análisis.

La inflación moderada reduciría el valor real de nuestros bonos de forma lenta pero constante, igual que con el dinero. En el caso de hiperinflación, su valor real se vería reducido a 0. Esto se debe a que, con una hiperinflación, el valor del dinero y de las deudas desaparece al mismo tiempo. Y un bono es lo mismo que ser el acreedor de una deuda.

4) Bonos corporativos:

Los bonos corporativos comparten algunos riesgos con las acciones y otros riesgos con los bonos soberanos. Su rendimiento depende tanto del ciclo económico (acciones) como de los tipos de interés y la inflación (bonos soberanos).

Un caso de inflación moderada sería relativamente positivo para los bonos corporativos. Haría que las empresas funcionaran relativamente bien. Además, permitiría que el valor real de esa deuda se viera reducido ligeramente, haciendo más factible que las empresas pudieran devolverla.

En cuanto a un escenario hiperinflacionario, debemos recordar que la deuda corporativa no deja de ser deuda. Y a pesar de que pague algo más de interés que la soberana, el valor de todas las deudas desaparece en una hiperinflación.

5) Oro:

El oro y los demás metales preciosos son de los activos que ofrecen mejores perspectivas hoy en día. En general, el valor del oro sube a largo plazo cuando hay inflación e inestabilidad política o económica. Como puedes ver, se vería beneficiado en ambos escenarios.

Un periodo de leve inflación haría que el dinero se devaluara. Como consecuencia de los tipos de interés al 0% o en negativo, los bonos también perderían. Sin embargo, el oro pasaría a ser un valor refugio cuyo precio se vería incrementado con la inflación y la preferencia de los inversores de comprar activos que no se devaluaran.

En cuanto a la hiperinflación, el oro y otros metales serían probablemente el mejor sitio dónde deberíamos invertir. De hecho, pasarían a ser usados como dinero. Esto ya ocurrió tanto en la Edad Antigua como en la Alemania de entreguerras. Su precio subiría de forma exponencial. Y probablemente servirían para respaldar el valor de la nueva moneda que se emitiera. Tan solo podríamos ganar más si invirtiéramos en algo financiado por deuda…como un inmueble.

6) Inmobiliario:

Los inmuebles serían otro tipo de activos que se vería beneficiado en ambos escenarios. A fin de cuentas, se trata de activos reales.
El hecho de que su compra se financie con deuda o sin deuda no cambia nuestras conclusiones. Tan solo las magnifica.

Un periodo de leve inflación haría que el valor del inmueble subiese también de forma moderada. Al mismo tiempo, el valor real de la deuda, si hubiera, se vería reducido. Ambas fuerzas irían a su favor.

En cuanto a la hiperinflación, los activos inmobiliarios seguirían estando ahí. El valor relativo de los bienes reales habría subido de forma exponencial respecto a los activos financieros. Además, en caso de haber deuda hipotecaria, ésta desaparecería de facto.

7) Commodities:

El rendimiento de los recursos naturales como inversión depende de dos factores principalmente. El nivel de precios y el nivel de actividad económica. Por este motivo, es un activo atractivo en ambos escenarios.

Un periodo de inflación moderada y buena actividad económica darían fuerza a las commodities.
Respecto a la hiperinflación, los resultados serían aún mejores. Sin bien es cierto que la economía pasaría por una fase de depresión, las commodities protegerían el valor real de nuestra inversión. A fin de cuentas, seguiríamos poseyendo los mismos recursos que hacen falta para que la economía funcione a largo plazo.

Resumen

Finalmente, te incluyo el comportamiento de todos los activos antes analizados. Verás que he añadido los dos escenarios cubiertos en el otro artículo: deflación e inflación fuerte.
El color indica si una inversión sería relativamente positiva, neutra o negativa. Al mismo tiempo, te ordeno los activos de mejor a peor, según mi propia opinión.

expansion monetaria

Espero que ahora te sientas con confianza para decidir dónde invertir, sobretodo para combatir una hiperinflación.
Si te ha gustado este artículo, echa un vistazo a su precuela. Ahí analizamos en detalles todos estos activos en un escenario deflacionario y otro inflacionario. Inflación o deflación – ¿dónde invertir?

Publicado en Invertir

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