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Qué son los Futuros Financieros – Guía Completa

Mucho se habla de los futuros financieros y sus efectos en los mercados. ¿Pero son realmente tan peligrosos? Aquí analizamos qué son, de qué tipos hay y cómo funcionan.

Contenido

Introducción a los futuros financieros

Los futuros son derivados financieros que nos permiten comprar o vender un determinado activo en una fecha futura. Ese activo puede ser financiero, como un índice bursátil o un bono, o real, como oro o petróleo.

Si compramos un futuro, somos capaces de asegurar la compra a ese precio, sin tener que hacer todo el pago por anticipado.

Si vendemos el futuro, somos capaces de asegurar la venta a ese precio, sin tener que poseer aquello que estamos vendiendo.

Como ves, permiten a compradores y vendedores ponerse de acuerdo sobre el precio y la entrega de un activo en el futuro. Eso permite reducir riesgos e incertidumbres en ambos lados de la transacción.

Una empresa petrolífera puede estar interesada en asegurarse el precio de venta para los barriles que venderá dentro de un año, puesto que eso le permite hacer inversiones con más garantías. Al mismo tiempo, una aerolínea puede querer comprar barriles por anticipado, para evitar que el coste del combustible se dispare y tener que subir el precio de los billetes.

Los futuros financieros también son ideales para aquellos que deseen especular sobre la dirección en la que se moverá un activo, puesto que con muy poco dinero podemos apostar a que el precio suba o baje.

A pesar de que al comprar o vender un futuro nos comprometemos a comprar o vender el activo subyacente, también tenemos la opción de cerrar nuestra posición antes de que eso ocurra. ¿Cómo? Pues con una transacción opuesta. Eso se entiende mejor con un ejemplo. Usemos el petróleo para ello:

Si habíamos comprado 3 contratos de futuros de petróleo pensando que su precio aumentaría, y no con la intención de comprar todos esos barriles, tenemos la opción de simplemente vender 3 contratos antes de la fecha de vencimiento.

Debido a que todos los contratos son iguales, esta venta eliminaría nuestra posición por completo. Por lo que no tendríamos que comprar o vender ningún barril de petróleo. Nuestra intención era únicamente especular sobre si el precio del crudo aumentaría o disminuiría.

Pero los futuros financieros también son usados por parte de muchos grandes inversores y empresas para reducir riesgos. Puesto que hacen posible vender aquello que sí tenemos, con el objetivo de minimizar las pérdidas en caso de que el precio de un determinado activo se desplome.

Los futuros se inventaron en el siglo 17 en Holanda, cuna del capitalismo financiero moderno, y pronto llegaron a Reino Unido y Japón. Originariamente se usaban solamente para productos reales, como el arroz o el trigo. Hoy en día hay futuros financieros de muchos tipos, incluso sobre Bitcoin.

Los futuros financieros cotizan en plazas bursátiles, al igual que las acciones. Por lo que son mercados altamente regulados.

Tipos de futuros que existen

A continuación, analizamos los tipos principales de futuros que existen:

Índices bursátiles

Son uno de los tipos de futuros más famosos: los que hacen referencia a los índices bursátiles. La mayoría de índices importantes tienen futuros a su disposición, que permiten a los inversores comprar o vender todo el índice en una fecha futura.

Aquí encontraríamos índices como el S&P 500, el Nasdaq 100, el DAX alemán o el IBEX 35 español.

Si compramos un futuro del S&P 500, nos estamos comprometiendo a comprar todo el índice subyacente en una fecha en concreto. Si solamente estoy especulando con el valor del índice, tengo la opción de cerrar mi posición, vendiendo futuros del S&P 500 antes de esa fecha.

Pero si mi intención es realmente comprar todo el índice, puedo dejar abierta mi posición, y simplemente hacer la compra total efectiva cuando el contrato de futuros llegue a su vencimiento.

Algunos de los índices bursátiles más importantes tienen varios contratos de futuros disponibles, con valores nominales distintos.

Por ejemplo, para el índice bursátil alemán DAX, tenemos los futuros “DAX” y “Mini-DAX”. El futuro DAX tiene un valor nominal de 25€ por punto, mientras que en el Mini-DAX es de 5€. Si tenemos en cuenta que el DAX ronda los 15.000 puntos, hablamos de contratos con valores de 375.000 y 75.000€, respectivamente.

Los distintos contratos con valores nominales distintos existen para acomodar las necesidades de inversores de todos los tamaños.

Commodities

Los primeros contratos de futuros que empezaron a usarse fueron para commodities, y eran productos agrícolas. Permitían a los agricultores y mayoristas fijar el precio al que se iban a comprar y vender el producto en el futuro.

Gracias a ello, los agricultores se aseguraban un precio en concreto, y eliminaban el riesgo de que el precio de su producción cayera. Y los compradores se aseguraban el precio de compra, eliminando el riesgo de un encarecimiento de los bienes.

Hoy en día hay muchos tipos de commodities para los que se negocian futuros financieros.

Nos encontramos con alimentos, como arroz, maíz o azúcar. Productos energéticos como el petróleo o el gas natural. Metales industriales, como el cobre o el acero. Metales preciosos como el oro, la plata, el platino o el paladio.

Algo muy importante sobre los futuros de commodities es que son la forma principal con la que se compran y venden estos activos. Por lo que el precio del futuro realmente indica cuál es el precio para ese activo.

Por ejemplo, el precio mundial del oro viene fijado por el precio al que se negocian los futuros de oro alrededor del mundo. Los mercados principales para el oro se encuentran en Londres, Nueva York y Shanghái.

Bonos y tipos de interés

Los futuros de bonos gubernamentales o tipos de interés son usados por parte de especuladores, inversores y entidades financieras en general, para apostar sobre la dirección en la que se moverán los tipos de interés.

Los futuros de bonos suelen hacer referencia a los principales países del mundo. Y los hay con vencimientos distintos. Por ejemplo, hay 4 tipos de futuros de bonos alemanes, que nos permiten apostar sobre los tipos de interés de los bonos del país germánico, con vencimientos de 2, 5, 10 y 30 años.

En cuanto a los futuros de tipos de interés, hacen referencia a intereses a más corto plazo. Permiten a inversores y especuladores apostar sobre índices como el Euribor.

Divisas

Los futuros de divisas permiten comprar y vender divisas a un tipo de cambio concreto en una fecha futura. Por ejemplo, podemos comprometernos a comprar un millón de dólares, pagando euros, a un tipo de cambio de 1,20 dólares por euro, dentro de 2 meses.

Como te puedes imaginar, que nos comprometamos a comprar esa cantidad no significa que tengamos que hacerlo. Puesto que podemos cerrar la posición con una transacción opuesta.

Cabe destacar que los futuros de divisas no son el derivado principal para comprar y vender divisas en el futuro. Los inversores más grandes utilizan instrumentos como los FX Forwards y FX Swaps para hacer este tipo de transacciones.

No obstante, estos activos sí que permiten a pequeños inversores hacer apuestas sobre los distintos tipos de cambio.

Criptomonedas

Son futuros bastante nuevos, puesto que las criptomonedas fueron inventadas no hace mucho, y los futuros tan sólo fueron creados cuando hubo suficiente interés por parte de la comunidad inversora.

Los futuros de criptomonedas permiten comprar y vender una determinada cantidad de cripto en una fecha futura.

Los primeros contratos que se introdujeron fueron para Bitcoin. Pero después también vino un contrato para Ethereum. Si esta clase de activos continúa creciendo, probablemente acabemos viendo futuros para otras criptomonedas dentro de unos años.

Cómo funcionan los futuros financieros

Cuando compramos o vendemos futuros financieros, debemos poner dinero como depósito. A ese depósito se le conoce como margen. Y tiene la función de garantizar que vamos a ser capaces de asumir pérdidas en caso de que éstas se produzcan.

El margen cubre un pequeño porcentaje del valor nominal total de aquello que estamos comprando o vendiendo. En general, cuanta más volatilidad haya en el precio del futuro, mayor margen vamos a tener que poner. Esto se debe a que la probabilidad de pérdidas también aumenta.

Por ejemplo, los futuros de oro en Nueva York son de 100 onzas por contrato. Si el precio del oro cotiza a 1.800 dólares, cada futuro nos compromete a comprar o vender 180.000 dólares de oro. Para ese futuro, el margen es de 9.000 dólares. Por lo que ronda el 5%.

Esto significa que este futuro nos permite comprar 180.000 dólares de oro, tendiendo que poner solamente 9.000 dólares. Date cuenta de que se trata de una inversión apalancada. Y de que el margen solamente cubre un 5% de nuestra posición.

Si el precio del oro cayera un 5%, perderíamos todo nuestro dinero, y nuestra posición sería cerrada automáticamente por parte de los intermediarios, a no ser que fuéramos capaces de poner dinero adicional de margen.

Al mismo tiempo, si el precio del oro aumentara un 5%, habríamos sido capaces de doblar nuestra inversión. Y podríamos cerrar nuestra posición en cualquier momento.

Los futuros financieros suelen cotizar de lunes a viernes durante 23 horas diarias. En este sentido, nos permiten comprar o vender un activo en prácticamente cualquier momento.

La hora en la que no cotizan es cuando se hace el cierre diario. Las posiciones de todo el mundo son revaluadas. Si el precio se ha movido en nuestra contra, veremos cómo nuestro margen disminuye, y puede ser que tengamos que poner más dinero. O sea, garantías adicionales.

Si el precio se ha movido a nuestro favor, nuestro margen va a aumentar. Y seremos capaces de retirar esas ganancias cerrando nuestra posición abierta.

Por ejemplo, si el precio del oro ha subido a 1.850 dólares, habríamos conseguido una ganancia de 5.000 dólares (50 dólares de beneficio por onza, en un contrato de 100 onzas). Por lo que, si nuestro margen era de 9.000 anteriormente, pasará a ser de 14.000.

Características principales

Veamos cuáles son las características principales de un futuro financiero.

Subyacente

Ya hemos visto anteriormente los tipos principales de futuros financieros. Como es lógico, la característica más importante de cualquier futuro es saber a qué subyacente hace referencia. En otras palabras: ¿qué estamos comprando o vendiendo?

A fin de cuentas, tanto el futuro del Euribor como de Bitcoin son futuros financieros. Pero el potencial de pérdidas y beneficios, así como su volatilidad, no tienen nada que ver.

Debemos responder a la pregunta: ¿a qué hace referencia ese futuro?

Valor nominal

Ya hemos visto que los futuros se pueden comprar y vender poniendo margen, que suele ser un pequeño porcentaje del valor total de nuestra transacción. No es raro que el margen sea solamente un 4-5% de todo el nominal.

No obstante, debemos ser muy conscientes de cuál es el valor nominal del futuro que estamos comprando o vendiendo. A veces los importes son muy elevados, cosa que nos expone al riesgo de perder muchísimo dinero.

Por ejemplo, con 9.000 dólares podemos “comprar” oro por valor de 180.000 dólares. O sea, poniendo solamente un 5% del dinero. Si el precio se mueve un 5% en nuestra contra, lo vamos a perder todo. Pero incluso si solamente se mueve un 1%, vamos a perder un 20% de nuestro capital.

Por lo que debemos ser conscientes en todo momento de cuánto dinero estamos realmente invirtiendo.

Fecha de vencimiento

Los futuros financieros tienen una fecha de vencimiento determinada. Cuando llega esa fecha, todos los contratos de compradores y vendedores que queden abiertos, se ejecutarán efectivamente.

Esto significa que, si nuestro futuro sobre el oro sigue abierto a fecha de vencimiento, vamos a tener que comprar esas 100 onzas de oro, y pagar esos 180.000 dólares. Puesto que, a vencimiento, el margen ya no es suficiente. Ahora tenemos que hacer la compra de forma efectiva.

Si no nos interesa comprar todo el subyacente, pero queremos seguir operando con futuros, deberemos cerrar nuestra posición actual, y abrir una nueva posición en un futuro con una fecha de vencimiento nueva.

Lo más normal es que haya futuros con fechas de vencimiento cada 3 meses. Por lo que 4 veces al año, deberíamos llevar a cabo el proceso por el cual cerramos las posiciones actuales y abrimos las nuevas. Pero algunos futuros tienen vencimientos mensuales. Es importante saber qué fecha de vencimiento tienen nuestros futuros.

Tipo de liquidación

Cuando se llega a la fecha de vencimiento, deberemos llevar a cabo la compra o venta de forma efectiva, pero eso depende del tipo de liquidación. Hay dos tipos de liquidaciones distintas: entrega física o en dinero.

La entrega física es aquella en la que la compraventa se ejecuta de manera efectiva. Es decir, se hace lo que el futuro realmente había estipulado. Si nos habíamos comprometido a comprar 100 onzas de oro, pues las pagamos y las recibimos.

La entrega física no es exclusiva de las commodities. Cuando hablamos de índices bursátiles o bonos, por ejemplo, la entrega física significa que realmente compramos todas las acciones del índice bursátil, o los bonos, y a cambio hacemos el pago completo.

Sin embargo, también hay futuros con liquidación en dinero. En tal caso, no se hace entrega de nada. Lo único que ocurre es que se ajusta el margen en función del precio del subyacente, y se cierran todas las posiciones. Por lo que no nos vemos forzados a comprar o vender todo lo que estipulaba el contrato.

Interés abierto

El interés abierto es un dato muy importante a la hora de analizar un futuro. Nos indica la cantidad de contratos que están abiertos en un momento dado. Por ejemplo, si el interés abierto es de 50.000, esto significa que hay 50.000 contratos activos.

Date cuenta de que no hay una cantidad finita de contratos. Se pueden crear nuevos contratos en cualquier momento, si encontramos a alguien dispuesto a tomar la posición contraria.

Y se pueden eliminar contratos en cualquier momento, si cerramos nuestra posición, haciendo una transacción opuesta a la que teníamos abierta.

El interés abierto nos indica tanto la liquidez existente, como el interés que hay en comprar y vender ese futuro. A mayor interés abierto, más liquidez.

Si te fijas en futuros con vencimientos a muy largo plazo, verás que el interés abierto es prácticamente 0. Eso significa que hay muy poca liquidez y ese contrato no es activo.

De la misma forma, a medida que un futuro se acerca a su fecha de vencimiento, verás cómo su interés abierto empieza a disminuir, puesto que mucha gente no quiere tener que ejecutar el contrato, y cómo el interés abierto del futuro con la siguiente fecha de vencimiento empieza a aumentar.

Para qué se usan los futuros financieros

A pesar de que tengan muy mala fama, los futuros financieros son usados por distintos agentes económicos, y cumplen una función importante en los mercados y en la economía. Veamos los principales usos que se le dan a los futuros:

Trading

Los futuros financieros son instrumentos ideales para aquellos que quieran hacer trading. Con esto me refiero obviamente a quienes hacen trading a corto plazo.

Esto se debe a que suelen tener muy buena liquidez, cotizan durante muchas horas a lo largo del día, y los importes que se negocian son elevados, por lo que existe gran potencial de ganancias.

No obstante, ten en cuenta que es la forma más arriesgada de usar futuros. Por lo que debes ser muy consciente de lo que haces.

Especular

Para aquellos que deseen especular a más largo plazo, digamos en cuestión de días, semanas, meses o incluso años, los futuros también pueden ser un buen instrumento. En este sentido, pueden usarse simplemente como forma de inversión.

Si creemos que el precio del petróleo o del S&P 500 va a aumentar durante los próximos 6 meses, podemos comprar un contrato con vencimiento dentro de 6 meses, y simplemente olvidarnos del tema.

Como es obvio, debido a que puede haber fluctuaciones en el precio, debemos asegurarnos de que tenemos suficiente margen en todo momento. Y si nos apetece cerrar la posición antes de esos 6 meses, lo podemos hacer en cualquier momento.

Reducir riesgos (financieros)

Los futuros financieros permiten a los fondos de inversión y a los bancos reducir riesgos. Esto se hace en base a que tales instituciones están ya expuestos a una serie de riesgos, y los futuros ofrecen la posibilidad de exponernos a la posición opuesta.

Por ejemplo, si un fondo de inversión con acciones norteamericanas cree puede haber una corrección en el mercado bursátil, tiene varias opciones para protegerse. Una sería simplemente vender acciones y mantener cash en cartera. Pero ponerse a vender muchas acciones puede ser difícil y costoso por parte de los grandes fondos.

Por lo que ese fondo podría simplemente vender futuros del S&P 500. Eso sería muy fácil. Si el mercado bursátil cae, las acciones del fondo caerían. Pero se conseguirían beneficios similares en los futuros, puesto que habríamos vendido aquello que ha caído de precio.

En este sentido, los futuros pueden ser usados como una forma de seguro financiero.

Reducir riesgos (comerciales)

La otra forma en la que los futuros reducen riesgos es cuando hablamos de productores y consumidores de materias primas.

Al productor le puede interesar asegurarse el precio de venta de su producción el próximo año. Así puede acometer inversiones y planificar. Independientemente de que venda petróleo, oro, plata, trigo o café.

Por su parte, los consumidores pueden querer asegurarse el precio de compra para el próximo año. De tal forma pueden planificar mejor. Piensa en una aerolínea vendiendo billetes para dentro de un año, o empresas industriales que necesitan mucho metal.

Conclusión

Los futuros financieros, al ser productos derivados, tienen muy mala fama. No obstante, nacieron porque cumplen con una función concreta en la economía.

Sí que es cierto que el aspecto financiero ha ido ganando en importancia. Pero incluso en eso, los futuros pueden ser usados para reducir riesgos en los mercados.

De la misma forma, los futuros nos permiten saber a qué precios se están negociando muchos tipos de activos distintos, y podemos ver qué expectativas se están formando para el futuro.

Para aquellos aventureros que quieran especular o hacer trading, suelen ser un instrumento idóneo para llevarlo a cabo. Sin embargo, debemos ser conscientes del apalancamiento en todo momento. Quizás somos capaces de comprar o vender con poco dinero de margen, pero es importante saber cuál es la posición real que estamos tomando.

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Finanzas Claras

Publicado en Aprende a invertir

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