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El rol de los bonos en una cartera de inversión

Muchos inversores desconocen cuál es el rol de los bonos en una cartera con acciones. Sin embargo, las carteras con acciones y bonos son las más habituales. Veamos cuál es la lógica, por qué han funcionado tan bien en las últimas décadas, y por qué su futuro es tan incierto.

Antes de empezar quiero aclarar que, cuando hable de bonos, voy a estar refiriéndome a bonos gubernamentales. O sea, bonos emitidos por gobiernos sin ningún tipo de riesgo de impago, como Alemania, Estados Unidos, Reino Unido o Japón. Esto se debe a que no queremos hacer el análisis más complicado hablando también de los bonos corporativos.

A la hora de analizar lo buena que ha sido una inversión, mucha gente se fija solamente en el rendimiento obtenido. Sin embargo, también debemos tener en cuenta el riesgo. El riesgo mide cosas como la volatilidad de una inversión (si se mueve mucho, o es estable) y las pérdidas máximas (el tamaño de las mayores caídas sufridas).

Obviamente, a menor riesgo, mejor para el inversor. Esto significa que, a menor volatilidad y menores caídas máximas, mejor.

Esto es importante ya que la forma más completa de analizar una inversión es comparando el rendimiento obtenido con su riesgo. Para simplificarlo mucho, digamos que es mejor una inversión con un rendimiento del 7% anual asegurado, que una inversión con un rendimiento medio del 8% pero con altas probabilidades de pérdidas.

Esto se debe a que la primera inversión tiene una relación entre rendimiento y riesgo mucho mejor que la segunda. Como veremos, la relación entre rendimiento y riesgo es clave a la hora de analizar el rol de los bonos en una cartera de inversión.

Acciones y bonos: comparativa

Todos sabemos que, a largo plazo, las acciones deberían darnos mejores rendimientos que los bonos. Esto no es siempre así, incluso para largos periodos (desde el año 2000 los bonos europeos han superado con creces a las acciones europeas), pero es lo que deberíamos esperar en general.

De la misma forma, también sabemos que las acciones tienen mucho más riesgo que los bonos. La bolsa es muy volátil y puede sufrir grandes caídas. Sin embargo, los bonos son bastante estables. Sabemos de antemano cuántos intereses vamos a cobrar, y sus precios no fluctúan mucho.

Usemos algunos números para comparar las acciones y los bonos:

A la hora de invertir en acciones, no sabemos qué rendimientos conseguiremos. Sin embargo, podemos fijarnos en datos históricos y ver que el rendimiento medio anual es del 8%. También podemos ver que la volatilidad es sustancial, y que podemos esperar una caída de más del 30% cada 10 años. Sin saber cuándo llegará.

Por el contrario, si invertimos en un bono con un interés del 5% y vencimiento a 10 años, sabemos que, dentro de 10 años, una inversión de 100.000 euros se habrá convertido en 150.000 euros. Eso es una certeza, independientemente de las subidas y bajadas en el precio del bono a lo largo de esos 10 años.

Acciones y bonos: diversificación

Así pues, si combinamos acciones y bonos, tendremos una cartera con un rendimiento esperado superior al de los bonos, con menor riesgo que el de las acciones, y con mejor relación entre rendimiento y riesgo.

¿Pero por qué es mejor desde un punto de vista de rendimiento y riesgo? La combinación es superior a cualquiera de los dos activos por sí solos debido a la diversificación. La diversificación consiste en combinar activos cuyos rendimientos no están altamente correlacionados.

La mejor forma de verlo es analizando qué rendimientos podemos esperar de las acciones, de los bonos, y de una cartera con un 60% de acciones y un 40% de bonos, en tres escenarios distintos (ejemplo hipotético):

ActivoEscenario normalRecesiónBoom económico
Acciones8%-20%20%
Bono con interés del 5%5%10%2%
Cartera 60/406,8%-8%12,8%

Como ves, las acciones tienen mucho potencial, pero también nos exponen a caídas muy fuertes. Los bonos tienen rendimientos sólidos, pero nunca son demasiado elevados. Sin embargo, una combinación de ambos ofrece muy buen potencial, con riesgo bajo de pérdidas. El rol de los bonos en una cartera de inversión es precisamente ése.

Por qué esta combinación ha funcionado tan bien desde los años 80

Si nos fijamos en la tabla anterior, veremos por qué añadir bonos ha funcionado tan bien. El rendimiento de los bonos mejora mucho cuando hay una recesión, pero sufre poco cuando hay un boom económico. ¿Por qué ocurre eso?

Para entender este fenómeno, tenemos que entender el retorno de los bonos. El retorno de los bonos se puede dividir entre su interés (también conocido, casualmente, como su rendimiento) y el cambio de precio en el bono.

El interés de un bono es conocido de antemano. En nuestro ejemplo anterior era del 5%. Por otro lado, el cambio de precio depende de los intereses. Cuando los intereses suben, el precio de los bonos cae. Cuando los intereses bajan, el precio de los intereses sube, ya que los bonos “antiguos” con altos tipos de interés se hacen más valiosos.

El siguiente artículo te explica en detalle la relación entre el precio de un bono y su rendimiento (o tasa de interés):
El rendimiento de los bonos

Cuando hay una recesión, el banco central baja los tipos de interés para “estimular” la economía. Como consecuencia, el precio de los bonos sube.

Cuando hay un boom económico, el banco central sube los tipos de interés para contener la inflación. Y, como consecuencia, el precio de los bonos cae. Pero nunca cae demasiado. ¿Por qué? Pues porque, desde principios de los 80, las subidas de tipos de interés siempre son muy inferiores a las bajadas. Lo que esto nos indica es que, a largo plazo, los tipos de interés son cada vez más bajos.

El siguiente gráfico muestra los intereses de los bonos alemanes con 10 años de vencimiento desde principios de los 80. Demoledor pensar que en 1981 ofrecían más del 10% anual.

nivel historico de intereses
Trading Economics

Unos tipos de interés continuamente a la baja han tenido varias consecuencias:

  1. El retorno de los bonos ha sido espectacular. No solo hemos cobrado esos altos intereses, sino que, debido a las bajadas continuas en los tipos de interés, los bonos se han ido revalorizando de forma continua.
  2. Unos tipos de interés cada vez menores han hecho que, por comparación, las acciones también se revalorizaran. Invertir en acciones es mucho más atractivo con los intereses al 1% que con los intereses al 7%.
  3. La cartera 60-40 (60% acciones, 40% bonos) ha dado resultados espectaculares. No solo hemos tenido la diversificación que esperábamos tener. También hemos tenido rendimientos espectaculares en ambos activos.
  4. Que hoy en día nos preguntemos qué futuro tiene esta cartera 60-40 ya que los intereses del bono alemán a 10 años son del -0,5%.

El futuro rol de los bonos en una cartera

Hoy en día los intereses en el mundo desarrollado son bajísimos. Según qué divisa miremos, encontraremos intereses negativos, intereses al 0% o intereses de casi el 0%. Y esto tiene muchas repercusiones sobre el rol de los bonos en una cartera.

Si la parte “conocida” del retorno del bono es del 0% (¡o negativa!), la única forma de sacar beneficio con los bonos es si aumentan de precio. Pero los bonos aumentan de precio cuando bajan los tipos de interés. Y los tipos ya están en niveles bajísimos.

¿Pueden bajar más? Por supuesto. Nadie hubiera dicho hace una década que veríamos intereses negativos. Y los tenemos aquí. El problema está en que, si los tipos llegan a ser muy negativos, habría graves consecuencias a nivel económico y social.

¿Qué haría la gente si le cobraran un 3% anual de interés por tener el dinero en el banco? Intentarían sacarlo. E incluso lo usarían directamente para comprar oro u otra cosa. Un interés del -3% hace que la divisa deje de tener credibilidad.

intereses muy negativos

Eso hace que tengamos que ser escépticos sobre el rol diversificador de los bonos en nuestra cartera. Su potencial actual es muy limitado. Y no olvidemos que los bonos también pueden caer de precio. Si la inflación se dispara y los tipos de interés suben, la cotización de los bonos se hundiría.

Así pues, nos tenemos que preguntar qué futuro tienen los bonos por delante, y si la cartera 60-40 sigue siendo válida hoy en día. Combinar acciones con otros activos es muy atractivo, la cuestión es cómo hacerlo. Hablaré en otro artículo sobre otras alternativas a los bonos en solitario, que podrían incluir tener cash, oro, bonos corporativos, bonos ligados a la inflación e inmuebles.

Antes de acabar: consecuencias para el mercado bursátil

He escrito el mercado bursátil, pero las consecuencias son similares para otros activos como los inmuebles (¡sobre todo los inmuebles!), el oro, el arte, etc.

Ya hemos visto anteriormente que los intereses a la baja han ayudado a las acciones a lo largo de los últimos 40 años. No obstante, si asumimos que los tipos tienen poco margen de bajada, también es lógico pensar que las acciones dejarán de tener esa “ayuda extra”.

Debido a esto, resulta lógico que los retornos futuros sean inferiores a los que hemos experimentado en las últimas 4 décadas. Hemos pasado de una época en la que el dinero valía muchísimo (Estados Unidos tuvo los tipos de interés al 22% en 1981), a una en la que el dinero tiene un coste para el inversor (tipos negativos en multitud de países).

Lo único que podría alterar esa predicción sería la inflación. Y seguramente haríamos bien en estar pendientes de eso, ya que los bancos centrales parecen empecinados en tener alta inflación. Por este motivo te dejo el siguiente enlace, donde analizo cómo invertir en caso de elevada inflación:

Inflación o deflación – ¿dónde invertir?

Publicado en Bonos Invertir

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